Coronavirus

Bolsonaro ahora pide por el barbijo en un Brasil desbordado

El presidente del Brasil cambia su estrategia: promueve el uso del tapabocas. Busca evitar confinamientos y detener la economía. La pelea con los gobernadores.
por Roberto Adrián Maidana | 05 de abr de 2021 - 09:24
Ante la falta de vacunas

Ante la falta de vacunas, Bolsonaro ahora está a favor del barbijo. (Foto: Télam)

Jair Bolsonaro tiene un pensamiento único frente a la pandemia: la economía no puede cerrar en el país con mayor PBI de América Latina.

Es por eso que su nuevo ministro de Salud, el cuarto en un año, pidió a los brasileños usar barbijo y mantener el aislamiento durante los feriados de Semana Santa.

El uso de barbijo es la gran aceptación, aparentemente del presidente del país, que nuevamente volvió a embestir a los gobernadores por las órdenes locales de confinamiento.

El Brasil terminó el mes de marzo con 66.000 muertes, la cifra más alta desde el comienzo de la pandemia.

Todos los científicos y gran parte de los críticos políticos del presidente coinciden en los mismos factores para explicar la gravedad de la situación en este país: la negativa a realizar "aislamientos" o "cuarentenas" por parte de Bolsonaro y la falta de acceso a las vacunas que prometió en su momento.

América Latina tiene 25 millones de contagios por COVID-19. Brasil, con 13 millones, representa el 52% de todos los casos en la región. Con las muertes, el número baja, pero es igualmente significativo. Con 331.000 muertos, tiene el 42% de las víctimas fatales en esta zona del mundo.

Vacunas en falta, pocas dosis aplicadas

Jair Bolsonaro anunció muy temprano que había cerrado un acuerdo propio para el Brasil con AstraZeneca para elaborar la vacuna de Oxford. Mientras Argentina y México son los responsables para elaborar y distribuirla en el resto de Latinoamérica.

El presidente anunció que durante dos días consecutivos se superó el número de 1 millón de personas vacunadas cada 24 horas.

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Pero eso parece ser solo un momento afortunado. El pasado viernes 2 de abril la vacunación cayó drásticamente. Apenas 300.000 dosis aplicadas, en un país con 209 millones de habitantes.

El Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI) asegura que tienen la capacidad para aplicar 2 millones de dosis diarias. Pero no hay vacunas.

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Este es un grave problema para todo Brasil. La falta de vacunas complica lograr cierta inmunidad que haga bajar los contagios. Por el contrario, la cepa originada en Manaos, sumada a la de Río de Janeiro, multiplican los contagios y complican unidades de terapia intensiva ya desbordadas.

En SanPablo, por ejemplo, hay una lista de espera para ingresar en las salas de emergencia que supera las 300 personas. Muchas de ellas mueren sin recibir la atención necesaria.

"La economía no puede cerrar"

Es lo que repite una y otra vez el presidente. Confinamientos generales significarían, en su interpretación, el caos económico para el país.

Toda su apuesta está en conseguir las vacunas que un gigante como Brasil necesita. Mientras tanto, con su nuevo ministro de Salud, el barbijo ha ganado lugar en los despachos oficiales. Como nuevo mensaje de Bolsonaro a la población.

Pero mientras no lleguen las vacunas, la situación seguirá siendo crítica. Solo el 4,99% de la población tiene las dos dosis necesarias para elaborar el máximo posible de inmunidad.

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