Crisis política

Bolsonaro da marcha atrás en el conflicto con la Corte tras su discurso golpista

En una carta, dijo que no busca una crisis de poderes en Brasil. El Supremo Tribunal interpretó el mensaje como una muestra del aislamiento político del presidente.
Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
Marcha atrás de Bolsonaro en su pelea con la Corte Suprema de Brasil (Foto: cuenta oficial de Twitter de Jair Bolsonaro).

Marcha atrás de Bolsonaro en su pelea con la Corte Suprema de Brasil (Foto: cuenta oficial de Twitter de Jair Bolsonaro).

“Quiero decir que mis palabras, a veces contundentes, fueron fruto del calor del momento”. Fue la manera que eligió Jair Bolsonaro para dar marcha atrás en el conflicto institucional que mantiene con la Corte Suprema de Brasil. Su discurso en el Día de la Independencia lo dejaron al borde del golpismo. Por eso, tuvo que pedir perdón por el contenido de sus palabras.

Nunca tuve intención de agredir a ninguno de los poderes del Estado”, agregó Bolsonaro. La forma elegida por el mandatario para volver sobre sus pasos es una clara indicación de la gravedad de la crisis institucional en la que colocó a su país. Bolsonaro no es propenso a realizar comunicaciones formales. Prefiere los actos multitudinarios, las caravanas y los discursos encendidos. Hechos que luego multiplica por las redes sociales.

Esta vez, pidió disculpa por medio de una nota formal de la presidencia de la Nación dirigida al Tribunal Superior Federal.

En un párrafo de su escrito expresa "su respeto por la independencia de los tres poderes". Uno de los conceptos más importantes parece ser el reconocimiento personal a su exceso: “Las personas que ejercen el poder no tienen derecho a estirar la cuerda, hasta el punto de dañar la vida y la economía de los brasileños”.

Justamente eso fue lo que hizo con sus discursos en las marchas por Brasilia y San Pablo.

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Brasilia: Su discurso en el día de la independencia pusieron a Bolsonaro al borde del golpismo (Foto: cuenta de twitter de Bolsonaro)

Brasilia: Su discurso en el día de la independencia pusieron a Bolsonaro al borde del golpismo (Foto: cuenta de twitter de Bolsonaro)

Aislamiento político del presidente

Los hechos del 7 de septiembre colocaron al presidente al borde del golpismo. La furia en los discursos de Bolsonaro sonaron a una amenaza directa contra la Corte. En concreto, contra dos ministros del supremo tribunal con los que está enfrentado: Roberto Barroso y Alexandre de Moraes. Este último es encargado de la investigación contra el mandatario sobre las redes de desinformación y los actos antidemocráticos que promueven.

Pero su jugada fue demasiado lejos. Tuvo un inmediato rechazo de la mayoría de la clase política. Especialmente en el sector denominado "centrao". Es un grupo de partidos de centro equidistantes en los principales candidatos en cada elección. Pero sus votos son claves para llegar a la presidencia. Una vez en el poder, su apoyo es vital para la gestión de gobierno.

Tras la marcha por el Día de la Independencia, ese influyente sector de la política brasileña amenazó con cortar el apoyo que viene dándole al mandatario. Bolsonaro entendió el mensaje.

Envió un avión a buscar a su predecesor, Michel Temer, el vice de Dilma Rousseff, quien asumió cuando fue destituida por medio del impeachment. Temer hizo de mediador en dos frentes: para evitar que ese bloque lo abandone en el Congreso de Brasilia y, además, fue el nexo para una conversación personal con el propio juez Alexandre de Moraes.

Eso lo convirtió en el blanco de las peores invectivas de Bolsonaro, que el martes lo puso en el centro ante decenas de miles de fervorosos bolsonaristas al señalarlo con nombre y apellido.

En el Tribunal Superior Federal, la nota del presidente también se interpretó como una muestra de debilidad por haber dado un paso demasiado arriesgado. Desde el regreso de la democracia, en 1985, Brasil no tenía un conflicto de poderes tan grave.

De la conversación con el magistrado trascendió que el Poder Ejecutivo planteó una "tregua" al Poder Judicial. Una clara señal de que Jair Bolsonaro, para ponerlo en tono futbolero, quedó en "offside".

Además, inmediatamente, el STF ratificó que De Moraes seguirá siendo el magistrado encargado de la investigación contra el presidente.

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Jair Bolsonaro habló telefónicamente con el Juez De Moraes, uno de sus blancos en los ataques a la corte Suprema brasileña (foto: archivo)

Jair Bolsonaro habló telefónicamente con el Juez De Moraes, uno de sus blancos en los ataques a la corte Suprema brasileña (foto: archivo)

Las dos caras de Bolsonaro

En Brasil hablan de dos facetas el presidente. Una, cuando habla con sus partidarios. Populista, desbordado y desmedido en sus conceptos sobre cualquier tema: desde la pandemia, pasando por el Amazonas, su anticomunismo visceral y las tensiones con la oposición y la Corte.

Otro, es el que se "mete en la investidura de Presidente" y guarda las formas en las relaciones políticas que debe preservar. El caso de la relación con la Argentina es un buen ejemplo. En los discursos y apariciones públicas habla del "fracaso de un gobierno izquierdista en nuestro país". En cambio, en las comunicaciones personales o formales, como en las reuniones del Mercosur, guarda las formas y destaca la relación bilateral (incluso mejor que Lacalle Pou, el presidente uruguayo).

En otra parte de su nota de arrepentimiento dice:"Reitero mi respeto a las instituciones de la República, fuerzas motrices que ayudan a gobernar el país". Ahora tiene que demostrarlo.

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