Justamente eso fue lo que hizo con sus discursos en las marchas por Brasilia y San Pablo.
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Brasilia: Su discurso en el día de la independencia pusieron a Bolsonaro al borde del golpismo (Foto: cuenta de twitter de Bolsonaro)
Aislamiento político del presidente
Los hechos del 7 de septiembre colocaron al presidente al borde del golpismo. La furia en los discursos de Bolsonaro sonaron a una amenaza directa contra la Corte. En concreto, contra dos ministros del supremo tribunal con los que está enfrentado: Roberto Barroso y Alexandre de Moraes. Este último es encargado de la investigación contra el mandatario sobre las redes de desinformación y los actos antidemocráticos que promueven.
Pero su jugada fue demasiado lejos. Tuvo un inmediato rechazo de la mayoría de la clase política. Especialmente en el sector denominado "centrao". Es un grupo de partidos de centro equidistantes en los principales candidatos en cada elección. Pero sus votos son claves para llegar a la presidencia. Una vez en el poder, su apoyo es vital para la gestión de gobierno.
Tras la marcha por el Día de la Independencia, ese influyente sector de la política brasileña amenazó con cortar el apoyo que viene dándole al mandatario. Bolsonaro entendió el mensaje.
Envió un avión a buscar a su predecesor, Michel Temer, el vice de Dilma Rousseff, quien asumió cuando fue destituida por medio del impeachment. Temer hizo de mediador en dos frentes: para evitar que ese bloque lo abandone en el Congreso de Brasilia y, además, fue el nexo para una conversación personal con el propio juez Alexandre de Moraes.
Eso lo convirtió en el blanco de las peores invectivas de Bolsonaro, que el martes lo puso en el centro ante decenas de miles de fervorosos bolsonaristas al señalarlo con nombre y apellido.
En el Tribunal Superior Federal, la nota del presidente también se interpretó como una muestra de debilidad por haber dado un paso demasiado arriesgado. Desde el regreso de la democracia, en 1985, Brasil no tenía un conflicto de poderes tan grave.
De la conversación con el magistrado trascendió que el Poder Ejecutivo planteó una "tregua" al Poder Judicial. Una clara señal de que Jair Bolsonaro, para ponerlo en tono futbolero, quedó en "offside".
Además, inmediatamente, el STF ratificó que De Moraes seguirá siendo el magistrado encargado de la investigación contra el presidente.
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Jair Bolsonaro habló telefónicamente con el Juez De Moraes, uno de sus blancos en los ataques a la corte Suprema brasileña (foto: archivo)
Las dos caras de Bolsonaro
En Brasil hablan de dos facetas el presidente. Una, cuando habla con sus partidarios. Populista, desbordado y desmedido en sus conceptos sobre cualquier tema: desde la pandemia, pasando por el Amazonas, su anticomunismo visceral y las tensiones con la oposición y la Corte.
Otro, es el que se "mete en la investidura de Presidente" y guarda las formas en las relaciones políticas que debe preservar. El caso de la relación con la Argentina es un buen ejemplo. En los discursos y apariciones públicas habla del "fracaso de un gobierno izquierdista en nuestro país". En cambio, en las comunicaciones personales o formales, como en las reuniones del Mercosur, guarda las formas y destaca la relación bilateral (incluso mejor que Lacalle Pou, el presidente uruguayo).
En otra parte de su nota de arrepentimiento dice:"Reitero mi respeto a las instituciones de la República, fuerzas motrices que ayudan a gobernar el país". Ahora tiene que demostrarlo.