Los especialistas estiman que algunas de estas estructuras sí podrían generarse a través de reacciones químicas casuales, pero el tallo, con alta probabilidad, fue de origen biológico, ya que no se ha encontrado ninguna estructura como esta creada solo por la química, explican en un comunicado del University College de Londres (Reino Unido).
Además, los científicos descubrieron subproductos químicos mineralizados, que indican que las bacterias, que dejaron señales de vida en la piedra, se alimentaban de hierro y azufre, así como también del dióxido de carbono mediante una forma de fotosíntesis en la que no interviene el oxígeno.