Cuando habló de los rehenes de Israel recuperados, recibió aplausos de la Asamblea. Luego continuó con su resumen sobre las diferencias que tienen países como Venezuela sin Maduro, que deben terminar las guerras pendientes - como la de Ucrania - y que mantendrá todas las políticas necesarias para que nadie pueda amenazar a la seguridad de los Estados Unidos.
Un nuevo nombre para la Inteligencia Artificial
Tras enumerar progresos hechos con Venezuela en estos días, la buena relación con México, con la OTAN (que ahora aporta el 5% del PBI de cada país a la defensa común), Groenlandia y "nuevos tiempos para Cuba", Trump se concentró en el otro pilar de su discurso: la Inteligencia Artificial.
Ante las delegaciones de todos los países del mundo, ratificó lo que siempre dice en Washington: la Inteligencia Artificial es un adelanto fantástico y no propondrá nada para limitarlo. Señaló que las críticas a la IA y sus potenciales peligros para la humanidad provienen de los mismos sectores que alarman con el cambio climático (algo que Trump descarta por completo). Pero propuso un camino diferente para encarar el tema.
"Les propongo que le cambiemos el nombre: "Llamemoslá Superinteligencia, les parece bien?", apuntó Trump. Para el ocupante de la Casa Blanca, ese nombre es más "amistoso" y permite un abordaje menos temeroso del tema. Donald Trump la definió como un "adelanto que puede ser superior incluso a lo que significó la revolución industrial" y agregó: "No pienso hacer nada para que se detengan los avances que se hagan en mí país".
Definió que hay una "batalla" por la "superinteligencia" con China y el que "gane esa batalla, será quien prevalezca y nosotros vamos adelante", expresó.
Por eso, defendió el liderazgo de los Estados Unidos (con su presidencia) para proyectar un mundo más seguro, más grande y más seguro.