Hay una distinción importante: Estados Unidos no lo condenó penalmente por esos hechos, sino que lo sancionó administrativamente por considerar que existían elementos suficientes para señalarlo por corrupción.
Según el Departamento del Tesoro estadounidense, durante ese período habría desarrollado un sistema de corrupción para consolidar su poder político y económico.
Las principales acusaciones fueron:
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Compra de apoyos políticos: Estados Unidos sostuvo que Cartes financió su ingreso al Partido Colorado y pagó hasta 10.000 dólares a dirigentes partidarios para que respaldaran su candidatura presidencial de 2013.
Sobornos a legisladores: el Tesoro denunció que, durante su presidencia, pagaba entre 5.000 y 50.000 dólares mensuales a determinados parlamentarios para garantizar su lealtad y apoyo político.
Intento de modificar la Constitución: en 2017 habría ofrecido un millón de dólares para conseguir los votos legislativos que habilitaran su reelección presidencial.
Continuidad de las maniobras después de dejar el poder: Washington afirmó que siguió utilizando pagos a legisladores para influir sobre las decisiones del Congreso y perjudicar a sus adversarios políticos.
Eso le significó no poder viajar a Estados Unidos y, si lo hacía, podía quedar detenido. El 22 de julio de 2022, el gobierno de Joe Biden lo declaró "significativamente corrupto" y le retiró la posibilidad de ingresar a Estados Unidos.
Pero con Trump todo cambió. Como ocurrió con Delcy Rodríguez, le perdonó las sanciones y el "zar de los cigarrillos", cuestionado por las exportaciones irregulares a Estados Unidos, pudo volver a hacer política en su país.
Se hizo con el control del Partido Colorado y gobierna en las sombras. Santiago Peña era su delfín, pero quiso tomar la iniciativa propia. Y con el escándalo del Ueno Bank se la hizo pagar. Le quitó el apoyo de una parte del partido gobernante y, además, se decantó por el vicepresidente, Pedro Alliana.
Cartes es, desde ahora, el "gran elector" del poder para las elecciones de 2028 y el verdadero poder en Paraguay.
Las denuncias en la prensa paraguaya contra Cartes, "el rey del cigarrillo". (foto: ABC Color)
El "rey del cigarrillo": el imperio tabacalero que forjó su fortuna y las denuncias por contrabando
Mucho antes de convertirse en presidente de Paraguay, Horacio Cartes ya era uno de los empresarios más poderosos del país. Su fortuna se construyó alrededor de un conglomerado de aproximadamente 25 empresas, con negocios en sectores tan diversos como la banca, los supermercados, las bebidas y, especialmente, el tabaco. Esa última actividad le valió un apodo que lo acompañaría durante años: "el rey del cigarrillo".
El corazón de ese imperio era Tabacalera del Este (Tabesa), una de las principales compañías productoras de cigarrillos de Paraguay. A través de esa firma, Cartes logró posicionarse como un actor dominante de una industria que no solamente abastecía al mercado local, sino que también tenía una importante presencia en los países vecinos.
El negocio tabacalero paraguayo se desarrolló en un contexto particularmente favorable: una presión impositiva mucho menor que la de Brasil y Argentina, que permitía fabricar cigarrillos a precios considerablemente más bajos. Esa diferencia alimentó durante años un circuito de contrabando hacia los mercados de la región.
Las investigaciones periodísticas y las autoridades brasileñas y paraguayas señalaron reiteradamente la importancia de los cigarrillos producidos en Paraguay dentro de ese comercio ilegal. Tabesa quedó bajo sospecha por su presunta vinculación con esas operaciones, aunque la empresa y Cartes rechazaron las acusaciones.
Cartes con el presidente Donald Trump. Desde la Casa Blanca le perdonó todas las sanciones y acusaciones. Cartes volvio a ser el hombre fuerte de Paraguay. (Foto: Gentileza La Nacion. Py.)
Las denuncias por contrabando y lavado de dinero
En 2022, una Comisión Bicameral de Investigación del Congreso paraguayo presentó un informe que vinculaba al expresidente con presuntas redes de contrabando de cigarrillos y lavado de dinero. Las acusaciones apuntaban a la existencia de estructuras comerciales que habrían utilizado circuitos legales e ilegales para distribuir la producción paraguaya en otros países.
La controversia también trascendió las fronteras de Paraguay. En enero de 2023, Estados Unidos sancionó a Cartes por presunta participación en hechos de corrupción significativa, además de señalarlo por supuestos vínculos con organizaciones criminales.
En junio de 2025, fiscales paraguayos solicitaron desestimar una denuncia por contrabando y otros delitos al considerar que no existían elementos objetivos suficientes para establecer un vínculo criminal entre Cartes y ese comercio ilegal.
Un empresario que convirtió su fortuna en poder político
Así, el apodo de "rey del cigarrillo" terminó convirtiéndose en una marca de identidad de Cartes: una figura que logró transformar su poder económico en influencia política y que, incluso después de abandonar la presidencia, conservó un peso determinante en la vida institucional paraguaya.
Y así fue construyendo poder hasta hacerse con el control del partido más importante de Paraguay, el Colorado.
Su ingreso al Partido Colorado y la creación de Honor Colorado
El 23 de septiembre de 2009, Cartes se afilió al Partido Colorado. Su llegada fue una novedad dentro de una organización dominada históricamente por dirigentes con décadas de militancia y experiencia en la administración pública.
En noviembre de 2010 fundó su propio movimiento interno: Honor Colorado. Las iniciales HC coincidían con las de su nombre y apellido. Desde esa estructura comenzó a construir una candidatura presidencial, utilizando su capacidad económica para financiar una maquinaria política propia.
Cartes tenía una ventaja: podía aportar recursos a un partido que había perdido el gobierno en 2008, después de más de seis décadas de hegemonía, con la llegada de Fernando Lugo al Palacio de López.
Su irrupción también coincidió con una etapa de divisiones internas y desgaste del coloradismo. Cartes supo aprovechar ese escenario para sumar dirigentes, financiar campañas y construir alianzas con referentes históricos de la ANR.
La modificación de las reglas que le permitió ser candidato
Uno de los obstáculos más importantes para sus aspiraciones era el propio estatuto del Partido Colorado: exigía diez años de afiliación para competir por la candidatura presidencial. Cartes llevaba apenas tres años dentro de la organización.
La dirigencia partidaria terminó modificando ese requisito, una decisión que le permitió participar de las elecciones internas de diciembre de 2012. El 9 de diciembre de ese año derrotó a Javier Zacarías Irún, un dirigente con una larga trayectoria política, y se convirtió en el candidato presidencial de la ANR.
El resultado fue una demostración de su capacidad para imponerse sobre los sectores tradicionales del partido. El empresario había conseguido en apenas tres años lo que muchos dirigentes colorados buscaban desde hacía décadas: controlar la candidatura presidencial de la principal fuerza política paraguaya.
Horacio Cartes llegó a la Presidencia de Paraguay en 2013, después de afiliarse al Partido Colorado en 2009 y construir su propio movimiento, Honor Colorado. Con el respaldo de su poder económico y una red de alianzas internas, ganó las elecciones partidarias y luego derrotó al liberal Efraín Alegre con el 45,7% de los votos.
Su gobierno terminó en agosto de 2018, tras un mandato atravesado por denuncias de corrupción, cuestionamientos a sus negocios y conflictos políticos. Aunque dejó el Palacio de López, conservó una enorme influencia sobre el Partido Colorado y fue decisivo en la llegada de Santiago Peña al poder.
El intento de reelección y el levantamiento de las sanciones de EE.UU.
En 2017, Cartes intentó modificar la Constitución para habilitar la reelección presidencial, lo que provocó una fuerte crisis política y protestas que terminaron con el incendio del Congreso. Finalmente, abandonó esa iniciativa y completó su mandato en 2018.
Su situación internacional cambió con Donald Trump. En 2022, el gobierno de Joe Biden lo había declarado "significativamente corrupto" y le prohibió ingresar a Estados Unidos. En enero de 2023, el Tesoro estadounidense también bloqueó sus activos y los de empresas vinculadas a él por presuntos hechos de corrupción. Cartes rechazó las acusaciones.
El 6 de octubre de 2025, Trump levantó las sanciones financieras. Fue una suerte de reivindicación política para el expresidente, aunque no fue un perdón judicial ni una declaración de inocencia. Washington argumentó que las sanciones ya no eran necesarias.
Así, blanqueado, pudo volver a controlar al partido Colorado: eligió al también empresario Peña para ser presidente del país. Hasta que Peña quiso "abrirse" de su padrino y provocó una división dentro del partido del gobierno. El escándalo del banco le simplificó todo a Cartes. La figura principal del partido Colorado hace lo que mejor sabe. Pone y saca a los funcionarios, mientras el poder "real" pasa por sus oficinas.