La crisis económica planteada por el COVID-19 produjo en Estados Unidos más de 40 millones de desempleados, personas que debieron registrarse para poder adquirir un seguro de desempleo.
La crisis económica planteada por el COVID-19 produjo en Estados Unidos más de 40 millones de desempleados, personas que debieron registrarse para poder adquirir un seguro de desempleo.
Con esta realidad, y con la mira puesta en las elecciones presidenciales de noviembre, el presidente Donald Trump está preparando una nueva norma, más restrictiva, sobre la llegada de inmigrantes legales a los Estados Unidos.
Este mes culmina una primera modificación con recortes para la inmigración. El artífice de esta postura es Stephen Miller, uno de los asesores más duros contra la inmigración hacia los Estados Unidos.
Miller fue el inspirador de los primeros cambios, que fueron avalados por Trump y que ahora llegan a su tiempo final y deben ser revisados.
Pero la crisis laboral por la pandemia, comparada con la depresión de la década de 1930, parece darle un argumento contundente a Trump para mayores recortes.
La decisión que tome también estará teñida por la campaña para la reelección. En la pandemia, su posición sufrió más de un golpe por sus dichos y actitudes. Incluso, varios republicanos con ascendencia, como el expresidente George Bush, declararon que no apoyarán al actual presidente para un segundo mandato.
Es por eso que la definición que tome ahora tendrá un profundo impacto para la campaña electoral.
Ya en el comienzo de la pandemia, Trump dijo que las modificaciones buscaban recobrar la actividad económica. De este modo, según expresó, los trabajadores norteamericanos deberían tener prioridad al momento de postularse para nuevos puestos de trabajo.
Pero ya hay sectores que plantearon objeciones a la política restrictiva en materia migratoria que alienta Miller.
El Consejo de la Industria de Tecnología de la Información (ITI, por sus siglas en inglés) ha advertido sobre el inconveniente de restringir los permisos de migración. Según declaró, no hay suficiente cantidad de trabajadores norteamericanos preparados para cubrir todas las vacantes. El consejo tiene el apoyo de empresas como Apple, Google, Microsoft y Oracle.
Entre los principales planes que se mencionan para revisar en el plan de migraciones legales figuran las visas L-1 para transferencias dentro de una misma empresa; H-1B para trabajadores en una ocupación especializada; H-2B para trabajadores temporales no agrícolas; y visas J-1 para visitantes de intercambio.
La administración Trump también impuso desde el inicio de su gestión trabas para visas por razones de asilo, especialmente quienes llegan desde la frontera sur de los Estados Unidos.
Este fin de semana, el mandatario debe tomar una decisión sobre la ley de inmigración. Pensando en la pandemia y el desempleo. Pero también en la campaña electoral.