El ébola esta cada vez más en boca de todo el mundo. Sin duda, la próxima participación de Congo en el Mundial 2026 de fútbol contribuye a la preocupación porque una enfermedad endémica del África salga de su continente.
El nuevo brote se está propagando más rápido de lo que se pensaba, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Si bien se mantiene dentro del bajo nivel de contagio de este mal, que Congo juegue el mundial añade un factor más de preocupación.

Campaña de alerta sanitaria por el nuevo brote de ébola en el Congo y Uganda (Foto: Reuters)
El ébola esta cada vez más en boca de todo el mundo. Sin duda, la próxima participación de Congo en el Mundial 2026 de fútbol contribuye a la preocupación porque una enfermedad endémica del África salga de su continente.
Aunque el gobierno del país centroafricano asegura que sus equipos sanitarios trabajan para contener la enfermedad, en las últimas horas se han encendido las alarmas debido a la confirmación de nuevos casos en la provincia de Kivu del Norte y en la ciudad de Goma, fuera de la provincia de Ituri, donde el pasado 24 de abril se reportó el primer contagio.
La propagación de la enfermedad también ha sido verificada por organismos independientes, como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), que informaron sobre dos casos y una muerte en la vecina Uganda.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, expresó este martes su preocupación por "la magnitud y la velocidad" del brote, a la cual ya calificó como una emergencia internacional.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una emergencia sanitaria internacional por el nuevo brote de ébola en la República Democrática del Congo, donde ya se registraron más de 130 muertos y más de 530 casos sospechosos. La preocupación crece porque la enfermedad comenzó a expandirse fuera de la provincia de Ituri, donde se detectó el primer contagio el 24 de abril, y ya alcanzó zonas como Kivu del Norte y la ciudad de Goma.
El brote también encendió las alarmas en países vecinos. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) confirmaron casos y una muerte en Uganda, por lo mientras varios gobiernos comenzaron a imponer restricciones y controles sanitarios fronterizos.
Uno de los factores que más preocupa a los especialistas es que la cepa involucrada es la variante Bundibugyo, descubierta en 2007 y considerada una de las menos estudiadas. Actualmente no existe una vacuna aprobada ni un tratamiento específico contra esta variante del virus, cuya tasa de mortalidad puede oscilar entre el 30% y el 50%, según la OMS.
La situación se agrava porque el brote ocurre en una región atravesada por conflictos armados y crisis humanitaria, con millones de desplazados internos y sistemas sanitarios colapsados.
Se suma la propia situación interna de la República democrática del Congo. Un gobierno autoritario, no democrático como asegura el nombre oficial, que enfrenta una guerra con sectores como el Movimiento 23 de Marzo, conocido como M23. Una organización armada rebelde que opera en el este de la República Democrática del Congo, especialmente en la provincia de Kivu del Norte, cerca de la frontera con Ruanda y Uganda. Es la zona desde donde ha comenzado parte de esta nueva alerta por los contagios de ébola.
Expertos internacionales advierten que la rapidez de la respuesta será clave para evitar una epidemia de mayor escala, aunque aclaran que, por ahora, el riesgo de una pandemia global sigue siendo bajo.
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