Con el objetivo de potenciar el desarrollo de la vacuna contra el COVID-19 que realizan en la Universidad de Oxford, el laboratorio AstraZeneca obtuvo un apoyo de 1.200 millones de dólares provenientes de la Autoridad Estadounidense para la Investigación y Desarrollo Biomédicos, una agencia gubernamental de ese país. No obstante, detrás de esa ayuda hay un motivo aún más relevante: la obsesión de Donald Trump por asegurarse una cura contra el virus apenas salga a luz.
