La encuesta realizada por Economist/YouGov esta semana confirma la tendencia: Harris mantiene una ligera ventaja, pero la contienda será decidida por los famosos estados bisagra, como ocurrió en 2016 y 2020. Estos estados (Arizona, Carolina del Norte, Georgia, Michigan, Nevada, Pensilvania y Wisconsin) serán los que determinen si Harris, con sus 59 años, o Trump, con 78, logran los 270 votos electorales necesarios para ganar.
Harris confía en que el electorado estadounidense esté listo para una “nueva generación” de líderes, dejando atrás a Trump. Su historia familiar —hija de padre jamaicano y madre india— añade un aire de cambio en esta contienda.
Por su parte, el candidato republicano Donald Trump, quien va por su tercera carrera hacia la Casa Blanca, sigue su conocida retórica antisistema, crítica de las élites de Washington. En cada uno de sus mítines, pinta un panorama oscuro de un país invadido por migrantes ilegales, a quienes califica como "terroristas" y "violadores". Trump también acusa a Harris de promover medidas “sacadas de Venezuela o la Unión Soviética”, especialmente en relación a la inflación.
Frente a estos ataques, Harris prefiere devolver los golpes con sutileza, como hizo en el debate de septiembre, donde llamó a Trump “débil” y le recordó que los estadounidenses ya lo habían “echado” en 2020.
El clima político está más tenso que nunca. Los centros electorales en los condados más disputados se han convertido en fortalezas, protegidos por vallas y detectores de metales. Se teme que la votación sea tan ajustada que los resultados tarden días en conocerse, prolongando la incertidumbre. Trump, quien aún no ha reconocido su derrota en 2020, ya acusó a los demócratas de estar “haciendo trampas” de cara a esta elección.