Insólito

"Estoy solo", el desesperado llamado de auxilio de un joven varado en la Antártida por ir tras un récord

Salió hace más de un año desde Suiza para intentar batir un récord extraño. Pero en el continente helado se encontró con un inconveniente grave que le hace lanzar un pedido de ayuda, aunque no pueda cumplir su sueño y deba gastar una fortuna para poder seguir.

Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
Guo

Guo, el intrépido e influencer norteamericano, varado en la Antártida con su avioneta.(Cuenta de Instagram de Ethan Guo)

Su idea era la de batir el récord de tiempo y kilómetros en vuelo en solitarios alrededor del mundo. El motivo: recolectar, al menos, 1 millón de dólares para ayudar en la lucha contra el cáncer. Con ese propósito, salió en su pequeño avión el 6 de agosto de 2024 desde Ginebra, Suiza. Fue superando etapas, hasta que llegó al sur del océano Atlántico y allí tuvo problemas tan inesperados como graves.

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Más que solo, preso en la Antártida

En su desafío personal del récord en viaje en solitario, llegó hasta la Antártida. Desde allí pensaba seguir hacia Ushuaia, en Tierra del Fuego. Pero dos problemas graves, lo dejaron varado en el continente blanco. Primero, comento que perdió la posibilidad de transmitir habitualmente por radio y que su avión tenía una falla en el motor. Por eso, sin una comunicación fluida, no quiso arriesgarse a volar con la avioneta defectuosa. Por lo tanto, quedó varado en la Antártida. Aunque ese fue solo el primer problema. El otro fue mucho más grave. Y no fue por una cuestión de supervivencia en un clima hostil y sin referencias por la enorme extensión del blanco antártico.

guo y su avioneta
Salió de Ginebra, en Suiza para batir un récord, pero está varado en el continente blanco. (Cuenta de Instagram de Ethan Guo)

Salió de Ginebra, en Suiza para batir un récord, pero está varado en el continente blanco. (Cuenta de Instagram de Ethan Guo)

Antártida: sin soberanía, pero con países con bases activas

El tratado Antártico (de Naciones Unidas) preserva al sexto continente para usos y actividades científicas de todo tipo y propendiendo a la colaboración internacional. Por lo tanto, no se pueden explotar sus recursos: ni el agua dulce, ni los animales, ni lo que haya en el suelo o debajo de él. Tampoco se puede arrogar un país la soberanía sobre una porción específica. Aunque en los hechos, los países que desarrollan actividades científicas en la Antártida, tienen demarcado un territorio que reclaman como sujeto de derechos.

La Argentina entre ellos, con presencia continua desde el 22 de febrero de 1904 (hace más de 121 años). Pero gran parte del territorio que consideramos como propio, se superpone con el que Chile también se adjudica. Y ahí surgió el segundo y grave problema para el jóven intrépido.

Una expedición chilena en la Antártida llegó hasta él y lo socorrió, pero hizo algo más: lo detuvieron en el acto por considerar que aterrizó y estaba en la zona propia que reclama Chile, sin permiso alguno.

avioneta de guo

Influencer, emprendedor y detenido en la Antártida

Aterrizó hace más de 40 días en ese continente y las fallas (comunicaciones y motor) lo hicieron decir que estaba solo. Pero cuando los chilenos llegaron hasta él, lo detuvieron. Su estatus cambió dos veces, y ninguna le resulta satisfactoria. Primero lo acusaron de violar el espacio propio de chile y por eso, debía pagar una multa de 30.000 dólares, que sería girada a una institución que lucha contra el cáncer en el país trasandino. Además, se iría con una prohibición de poder volver a Chile en un plazo de tres años.

Pero luego, las autoridades entendieron su "causa" y levantaron la medida, que quedó en suspenso. Sin embargo, Ethan Guo ya conoce la geografía antártica, que reclama Chile como propia, del derecho y del revés. Todavía no puede abandonar ese lugar.

Quedó varado - o sin permiso para irse - en la isla Rey Jorge, a 120 kilómetros de la costa antártica y el invierno no perdona. El viento corta la piel, la nieve encostra el suelo y el termómetro no conoce el cero. Ahí, en una habitación individual de un cuartel de la Fuerza Aérea Chilena, Ethan Guo pasa sus días como si el tiempo se hubiera detenido.

Su rutina se ha reducido a lo esencial: pan y una cucharadita de manteca al desayuno; porotos, sopa de lentejas o pasta para almorzar y cenar. Afuera, se repite para él, un paisaje blanco e implacable. Adentro, un wifi intermitente que apenas le permite comunicarse con su familia en Memphis, Tennessee, y descargar libros de ciencia ficción. Con ese panorama, fue que hizo la afirmación del inicio de esta nota: “Es muy duro, realmente aislante y solitario. Es una soledad confinada”, confesó por Zoom.

Llegó a tener 1,4 millones de seguidores en Instagram, en donde documentaba cada tramo de su travesía: tormentas, problemas de motor, un arresto fugaz en Myanmar, y postales de ensueño frente a las pirámides de Egipto o sobrevolando lagos suizos.

La Antártida era el último continente que le faltaba. El 28 de junio despegó desde Punta Arenas y en vuela a la Antártido tuvo ese doble fallo: “Pensé: ‘No me importa lo que pase. Es una emergencia. Necesito bajar’”, recuerdó también por zoom. Solo ha salido una hora en seis semanas, siempre bajo escolta. Ha perdido nueve kilos y aprendido algo de español, “aunque sobre todo palabrotas”, dice entre risas.

Pero cuando pide que lo dejen salir de ahí con su avioneta, parece que su rudimentario castellano no se entiende. No hay caso.

guo en la antártida
Ethan Guo, llegó a la Antártida y lo metieron preso.(Cuenta de Instagram de Ethan Guo)

Ethan Guo, llegó a la Antártida y lo metieron preso.(Cuenta de Instagram de Ethan Guo)

El verdadero obstáculo ahora es salir de la isla. Es pleno invierno austral, y el Pasaje de Drake, el tramo de mar que separa la Antártida de Sudamérica, es uno de los más peligrosos del planeta. Las autoridades insisten en que es demasiado riesgoso que vuele su propio Cessna y en las condiciones que presenta: el equipo de seguridad está vencido, carece de sistema antihielo y no hay certeza de que el combustible alcance para llegar a Punta Arenas.

“Estoy luchando por mi derecho a volar y continuar esta misión para recaudar un millón de dólares”, afirma Guo. Pero cruzar desde la Antártida en invierno, en una avioneta, no es recomendable ni para los célebres "pingüinos comando" de la saga de Madagascar. En cuatro meses más, mejorarán las condiciones climáticas. Con cada tormenta; el joven de 20 años mira el mapa y se pregunta cómo completar un viaje que empezó con la ambición de cruzar el mundo y ahora se resume en sobrevivir a la espera de un barco o un permiso.

“Lo único que quiero es irme de aquí y volver a Memphis”, dice el intrépido norteamericano de 20 años. Viajar a la Antártida, en avioneta en invierno, no es el mejor plan. Aunque sea por un motivo solidario o por un récord personal.