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Un predio de casi 200 hectáreas para presos de máxima peligrosidad. (Foto: Captura de TV)
La cárcel más grande del mundo
Nayib Bukele la mandó a construir durante su primer gobierno. Su nombre oficial es Centro de Confinamiento del Terrorismo, conocido como CECOT por sus siglas. La construyó en una zona aislada, a 74 km. de la capital del país. Para dificultar el traslado de visitas y más aún, la posibilidad de planear fugas con ayuda exterior. Son en total 165 hectáreas divididas en varios pabellones que están separados entre ellos por diferentes elementos de seguridad extrema.
Tiene una capacidad para 40.000 reos, pero por motivos de seguridad, solo están juntos en pocos momentos del día. En realidad, los detenidos pasan gran parte de su tiempo en las celdas y dispones de períodos de media hora diaria de "esparcimiento". También se aplican sanciones de confinamiento adicional cuando a alguno de los detenidos se lo señala por mala conducta. Incluso puede perder el escaso permiso que se les da para las visitas de familiares. A ese lugar, Trump podría enviar a los "criminales" de su país.
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Los reos pasan mucho tiempo del día solos y hay sanciones para los que tienen mal comportamiento. (Foto: Gentileza la 6)
Una cuota mensual para la manutención de los presos
La propuesta de Bukele tiene también una arista interesante para las arcas salvadoreñas. La oferta de lugar en la megacárcel no es desinteresada. El Salvador está dispuesto a hacerse cargo de que los criminales norteamericanos cumplan con la totalidad de su pena (Estados Unidos debería aprobar el envío de criminales a la prisión de otro país). La "hotelería" correría por cuenta salvadoreña, que le cobraría a Washington un canon o cuota por cada criminal que llegue desde los Estados Unidos.
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Criminales de EE.UU. podrían ir a El Salvador a cumplir sus penas. (Foto: Gentileza El Nacional)
Con esta megacárcel - y alguna persecución a los opositores -Bukele arrasó en la elección que le dio un segundo mandato. Es un referente de la "mano dura" frente al crimen organizado en América Central. Y se ofrece a ser una suerte de "conserje" para manejar el nuevo y (¿definitivo?) hogar de los criminales de los Estados Unidos.