“Es imprescindible que como Iglesia podamos reconocer y condenar con dolor y vergüenza las atrocidades cometidas por personas consagradas, clérigos e incluso por todos aquellos que tenían la misión de velar y cuidar a los más vulnerables. Pidamos perdón por los pecados propios y ajenos”. “Es imprescindible que como Iglesia podamos reconocer y condenar con dolor y vergüenza las atrocidades cometidas por personas consagradas, clérigos e incluso por todos aquellos que tenían la misión de velar y cuidar a los más vulnerables. Pidamos perdón por los pecados propios y ajenos”.
No obstante, el mensaje fue considerado insuficiente por algunas de las víctimas.
"El Vaticano y el papa deberían cesar de decirnos qué tan terribles son los abusos (...) En lugar de ello, deberían decirnos qué harán para que los culpables rindan cuentas por sus acciones. Es lo que queremos escuchar". "El Vaticano y el papa deberían cesar de decirnos qué tan terribles son los abusos (...) En lugar de ello, deberían decirnos qué harán para que los culpables rindan cuentas por sus acciones. Es lo que queremos escuchar".
Marie Collins, de 71 años, víctima a los 13 años de abusos sexuales perpetrados por un sacerdote.