El asesinato del Ayatollah Abas Alí Soleimani causa conmoción en Irán. Es uno de los integrantes del consejo que elige al Imán que tiene el poder en ese país, bajo el régimen instalado por la revolución islámica de Khomeini en 1979.

El ayatollah Abas Alí Soleimani, asesinado en un ataque de un grupo comando en Irán (Foto:RCN)
El asesinato del Ayatollah Abas Alí Soleimani causa conmoción en Irán. Es uno de los integrantes del consejo que elige al Imán que tiene el poder en ese país, bajo el régimen instalado por la revolución islámica de Khomeini en 1979.
El asesinato se cumplió en la ciudad del Babolsar, sobre el mar Caspio a 230km al norte de Teherán, la capital iraní. El atacante fue detenido por las fuerzas de seguridad según informó la agencia oficial IRNA.
Soleimani, de 75 años, era una de las figuras principales del régimen de los ayatolás. Formaba parte del consejo que tiene la función de elegir y remover al imán que dirige al país.
Era uno de los 88 religiosos que tienen esa precisa misión de elegir al sucesor del Imán cuando muere. Como sucedió con el Ayatollah Khomeini en 1989. Desde entonces, la figura más importante en Irán es el ayatollah Ali Jamenei.
También es función del consejo - algo que aún no sucedió - remover al Imán si se comprobara que tuvo alguna desviación sobre el cumplimiento y aplicación de la aplicación de la sharía, la ley islámica que regula la vida dentro de los estados fundamentalistas.
Además, era el representante de Jamenei en las provincias de Sistán y Baluchistán, dos de las más pobres de Irán.
El ayatollah se encontraba en el interior de un banco, en Babolsar (en la provincia de Mazandarán) cuando fue asesinado. Las cámaras de seguridad captaron el sorprendente momento. El banco parece cerrado y Alí Soleimani está solo, sentado en una fila de asientos para aguardar ser atendido. También aparecen un par de guardias. En un momento se ve claramente como uno se acerca por detrás del religioso y le descarga su fusil. Luego parece saludarse con otro guardia, hasta que es detenido.
El ayatollah quedó muerto en el lugar, sentado como estaba cuando recibió 11 balazos, siempre según la agencia IRNA. Las autoridades dijeron rápidamente que el guardia no lo conocía al líder religioso y que no hay una motivación política.
Aunque la imagen lo muestra totalmente solo y desprovisto de guardia alguna al Ayatollah, como si se tratara de una trampa o un atentado planificado porque el guardia pudo vaciarle el cargador de su fusil y solo después, lo detuvieron.