Conflicto

Israel enfrenta la peor crisis política de su historia

Masivas multitudes llenaron las calles de la ciudad israelí de Tel Aviv después de que el primer ministro Benjamin Netanyahu despidiera a su ministro de Defensa por oponerse a la reforma judicial rechazada por gran parte de la sociedad. Por Gabriel Astrovsky.
Israelíes opuestos a la reforma judicial que pretende implementar el primer ministro Benjamin Netanyahu bloquean una carretera momentos después de que el mandatario despidió a su ministro de Defensa

Israelíes opuestos a la reforma judicial que pretende implementar el primer ministro Benjamin Netanyahu bloquean una carretera momentos después de que el mandatario despidió a su ministro de Defensa, el domingo 26 de marzo de 2023, en Tel Aviv, Israel. (AP Foto/Ohad Zwigenberg)

En medio de un clima de tensión que se instauró en el país a raíz del deseo del gobierno por implementar una reforma judicial, en la noche de este domingo el primer ministro Binyamin Netanyahu despidió de su cargo al ministro de defensa Yoav Galant.

La decisión del mandatario se conoció apenas 24 horas después de que Galant emitiera un comunicado solicitándole al gobierno detener el proceso de legislación por lo menos hasta finales del mes de abril.

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La reforma judicial

Para intentar entender un poco más de lo que está ocurriendo, es necesario remontarse a comienzos de 2023, cuando Netanyahu asumió el poder tras disputarle elecciones a Yair Lapid quien, paradójicamente, le había ganado el puesto al primero (apenas) un año y medio antes.

Inmediatamente luego de volver al cargo, Netanyahu (junto con el titular de la cartera de justicia, Yariv Levin) encaró el proyecto de una reforma judicial que despertó el repudio de la oposición ya que, según analizan, pretendería poner un límite a las decisiones de la Corte Suprema.

Vale detenerse un instante para pensar que, si bien una reforma judicial podría tener cierta lógica, que esta se proponga y se intente implementar justo en el momento en el que el mismísimo premier enfrenta un proceso judicial por varias causas que se le endilgan, resulta por cierto sorprendente y sospechoso.

Desde el mes de enero, apenas conocida la propuesta, diferentes sectores de la ciudadanía israelí comenzaron a auto convocarse cada sábado en un clima pacífico, portando miles de banderas con la estrella de David y bajo un casi monocorde cántico de “Democracia – Democracia”.

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Desde entonces, cada semana el total de manifestantes se fue incrementando hasta llegar a más de 300.000 personas a lo largo del país.

Hacia principios de marzo la cantidad de presentes en cada manifestación fue subiendo a medida que también fue en aumento el tenso clima dentro del parlamento, por las divisiones que se presentaron.

De esta manera, a las marchas de los sábados, se sumó también la de los jueves.

Cocktail explosivo

Desde entonces y hasta ahora, y con toda esta situación como marco principal, Israel debió enfrentar también una grieta en aumento y por lo menos 10 atentados terroristas que tuvieron lugar en el mismo periodo de tiempo.

Con todo esto, sobre el inicio del último fin de semana, en la tarde del jueves comenzó a circular el rumor de que el ministro de defensa Galant, se dirigiría a la población en un comunicado que para los principales canales de televisión.

Incluso, entre los más osados del mundillo político, también se deslizo que el mensaje tendría como objetivo pedir (públicamente) la renuncia de Netanyahu.

Pero eso no ocurrió. Ni el pedido (ni mucho menos la renuncia) ni tampoco el mensaje en general.

En Israel siguen las protestas contra la reforma judicial de Netanyahu.jpg
Policías israelíes emplean un cañón de agua para dispersar a los manifestantes que cortan una autopista durante una protesta contra los planes del primer ministro, Benjamin Netanyahu, de reformar el sistema judicial del país, en Tel Aviv, Israel, el lunes 27 de marzo de 2023. (AP Foto/Oren Ziv)

Policías israelíes emplean un cañón de agua para dispersar a los manifestantes que cortan una autopista durante una protesta contra los planes del primer ministro, Benjamin Netanyahu, de reformar el sistema judicial del país, en Tel Aviv, Israel, el lunes 27 de marzo de 2023. (AP Foto/Oren Ziv)

Por el contrario, quien se dirigió a la población fue el mismísimo primer ministro quien manifestó su intensión “de gobernar no para un sector, sino para toda la ciudadanía”. En base a eso, recalcó que sólo él puede darle paz y tranquilidad al país y que por eso tomaba la decisión de mantener la reforma.

En pocas palabras, Netanyahu declaró que nada de lo que viene ocurriendo, cambiará. Y la población rugió.

Finalmente, durante la tarde del sábado, Yoav Galant emitió un comunicado en el que señaló que como jefe del ejército solamente le importa el correcto funcionamiento de las fuerzas a efectos de proteger la vida de toda la población.

En base a esto, manifestó su preocupación porque “un momento de debilidad interior, puede ser usado por cualquier enemigo exterior” en clara referencia al hostigamiento que Israel vive por parte del Hezbollah en el norte, Hamás en el sur, en medio del Ramadán y con un Irán que avanza y amenaza con sus armas nucleares.

En pocas palabras, Galant pidió que la discusión por esta reforma se frene hasta después del 26 de abril, fecha en la que tendrá lugar el festejo por los 75 años del Estado.

Con esto, pidió también a los manifestantes que calmaran las protestas. Para poder celebrar juntos y en familias el Pesaj (que tendrá lugar en paralelo a la Pascua cristiana) y el día de la independencia.

Las repercusiones por el discurso de Galant no se hicieron esperar. De inmediato, diferentes miembros de la coalición de gobierno (tanto ministros como parlamentarios) se mostraron enfadados y con la firme postura de que Netanyahu debía despedirlo.

Según lo que sostienen varias fuentes, habría sido el ministro Levin quien habría bajado el pulgar a la gestión de Galant y que habría intercedido en la agenda de Netanyahu.

Lo cierto es que alrededor de las 21.30 hora local, se conoció la noticia y para antes de las 22.00 cientos de miles de personas ganaron una vez mas las calles y, por lo que declararon a los medios presentes, no tienen intensión de retirarse.

Es difícil esbozar si quiera alguna hipótesis sobre lo que pueda ocurrir.

Al momento de cerrar esta crónica, Israel ya entró en la madrugada y los manifestantes continúan en las calles, y los principales canales de televisión mantienen sus transmisiones en vivo con “noticieros de emergencia”.

La política israelí (y la sociedad toda) se posa hoy sobre un escenario en el que cualquier cosa puede ocurrir.

Habrá que esperar que ocurra lo menos grave posible.

Gabriel Astrovsky – IG: @gabyastrovsky

Corresponsal desde Israel

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