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Una comisión especial escuchó las prevenciones del CEO de OPEN AI sobre la Inteligencia Artificial. (Foto: Captura de Pantalla).
Regular la tecnología
Luego de enumerar una cantidad de aspectos que podrían hacer inmanejables e ingobernables a las máquinas con una inteligencia artificial muy superior a la actual, Altman se mostró partidario de controles para las compañias que se dediquen a este adelanto tecnológico e infromático revolucionario.
Incluso dijo estar de acuerdo en que el mejor método puede ser una Comisión por crear por parte del Gobierno para regular y monitorear a las compañías. Nada de eso existe aún por lo que cualquier compañía puede ignorar cualquier límite ético o moral en el desarrollo de máquinas que piensen más rápido y mejor que nosotros, a punto tal, de poder decidir un día que somos obsoletos.
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La batalla por el desarrrollo de la Inteligencia Artificial puede tener un costo irreversible para el ser humano. (Foto: A24.com)
Como toda herramienta, puede tener dos caras
Altman señaló en la comisión que la I.A. puede “ayudar a lograr nuevos descubrimientos y a abordar algunos de los mayores desafíos de la humanidad, como el cambio climático y la cura del cáncer”.
Pero al mismo tiempo, si no se introducen mecanismos de control o límites, puede tener efectos negativos irreversibles.
Por eso, pidió que esa futura comisión debería ocuparse de cosas fundamentales: "Dar y quitar licencias a las empresas de IA y garantizar el cumplimiento de las normas y sobre todo, crear un conjunto de estándares de seguridad”.
Estuvo secundado y respaldado por otras dos mentes brillantes. Christina Montgomery, de IBM y Gary Marcus, profesor emérito de la Universidad de Nueva York.
Los tres hicieron una comparación muy inquietante pero simple de comprender. La necesidad de una agencia que supervise lo que se haga, en Estados Unidos y en todo el planeta. Algo similar a la Agencia Internacional de Eneergía Atómica (AIEA de Naciones Unidas).
Así como debemos lidiar diariamente con el peligro de una hecatombe nuclear, con la I.A. puede suceder algo similar para la especia humana. “Las decisiones que tomemos ahora tendrán efectos durante décadas, tal vez incluso siglos y estamos yendo tarde”, advirtió Altman.