Lula, que el martes cumple 81 años y ya es el presidente en ejercicio de mayor edad de la historia de Brasil, hizo caso omiso de los llamamientos para que cediera el testigo a una nueva generación.
Tras la condena de Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado en 2022, Lula presentó las elecciones de este año como una batalla por la democracia para la que estaría especialmente cualificado.
La victoria le permitirá al líder del Partido de los Trabajadores (PT) alcanzar un cuarto mandato presidencial, un hecho inédito en la historia política brasileña. Además, logró revertir el resultado de la primera vuelta y se impuso en la instancia decisiva, en una elección marcada por la polarización entre el oficialismo y el sector conservador.
El resultado confirmó la continuidad del proyecto político de Lula, después de una campaña en la que se enfrentó a Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), en una disputa que concentró la atención dentro y fuera de Brasil.
Unas elecciones cargadas de polémica por el transporte y el recuento de votos
Los últimos colegios electorales de Brasil cerraron sus puertas a las 19 hora local del domingo para reanudar inicio al recuento de votos en la segunda vuelta electoral ente Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, poniendo fin al plazo extraordinario de dos horas fijado por la Corte Suprema.
Una parte sustancial de las escuelas cerró a las 17 hora local (20:00 hora GMT), el horario original de cierre; otra parte continuó dos horas más por orden judicial, en medio de un clima de marcada confusión entre las autoridades de mesa.
La medida había sido autorizada por el juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Cristiano Zanin, tras las denuncias sobre dificultades en el transporte público que podían afectar la llegada de los electores a los centros de votación.