En ese marco, hizo un llamado "a todos, responsables del Estado, empresas y organismos internacionales, de promover la colaboración y no la competencia, y buscar una solución para todos".
Al recorrer la situación de varios países, el Papa se refirió a Latinoamérica y deseó "que la Palabra eterna del Padre sea fuente de esperanza para el continente americano, particularmente afectado por el coronavirus, que ha exacerbado los numerosos sufrimientos que lo oprimen, a menudo agravados por las consecuencias de la corrupción y el narcotráfico".
"Que ayude a superar las recientes tensiones sociales en Chile y a poner fin al sufrimiento del pueblo venezolano", agregó el primer Papa latinoamericano de la historia en esa dirección.
Como de costumbre, aprovechó el mensaje para mostrar su preocupación por varios conflictos a nivel mundial, entre los que destacó que en "Siria, Irak y Yemen están pagando todavía el alto precio de la guerra".