La increíble vida de un multimillonario

Michael Rockefeller: su fatídico destino y una muerte misteriosa devorado entre caníbales y cocodrilos

Era miembro de una de las familias más poderosas de los Estados Unidos y quiso tener una vida sencilla. Desapareció en medio de una expedición en Nueva Guinea. Vivió una vida al límite en su pasión desmedida por descubrir tribus escondidas.
Michael Rockefeller: su fatídico destino y una muerte misteriosa devorado entre caníbales y cocodrilos

Michael Rockefeller tenía 23 años cuando desapareció el 19 de noviembre de 1961. Era hijo de Nelson Rockefeller, el hombre que se convertiría primero en gobernador de Nueva York, y luego vicepresidente de los Estados Unidos, en 1974, con la presidencia de Gerald Ford.

Michael era bisnieto de John D. Rockefeller, el magnate petrolero que construyó un imperio en el sector petrolero. A los 20 años era millonario y a los 39 controlaba el 90 % de la refinación de petróleo en Estados Unidos y se convirtió en el primer "billonario" de la historia. Sin embargo, pese a ser heredero de la dinastía Rockefeller, Michael decidió construir un camino diferente y se encargó de diseñar una vida más sencilla. Michael le escapó a ciertas comodidades que le daba el apellido.

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Parte de la dinastía Rockefeller. Michael junto a Nelson, su padre, gobernador del estado de Nueva York cuando el joven desapareció.

Parte de la dinastía Rockefeller. Michael junto a Nelson, su padre, gobernador del estado de Nueva York cuando el joven desapareció.

En 1960 terminó Antropología en la Universidad de Harvard. Para poder pagar sus estudios, llegó a trabajar en una estación de servicio. Una vez con el título en la mano, Michael reunió a sus amigos y les confesó: “Tengo que hacer algo aventurero”. La aventura lo acompañó para siempre. Así es la historia de Michael Rockefeller, una vida en la que jugó a descubrir tribus escondidas.

Primer viaje a Papúa Nueva Guinea

En su debut aventurero, Michael Rockefeller entendió que tenía que viajar a Nueva Guinea para estudiar la etnia Dani. Los "Dani" eran en aquel entonces una tribu muy atractiva para los antropólogos, ya que son muy distintos al resto de indonesios. Incluso a día de hoy se desconoce su origen. Con todas sus ilusiones, Michael viajó hasta allí y estuvo con ellos, habló, los estudió y regresó enamorado de esa gente.

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Llegar a la tribu Asmat no fue nada fácil para Rockefeller.

Llegar a la tribu Asmat no fue nada fácil para Rockefeller.

Luego volvió a viajar en una segunda oportunidad, en la que fue una expedición conjunta de su universidad y el Museo Peabody. El objetivo era asistir al “Festival de los Muertos” de la tribu Asmat y documentar todo, intercambiar tabaco por cráneos decorados, y alimentar así la colección de arte primitivo del Metropolitan Museum de Nueva York.

Era 1961 y empezaba la verdadera aventura de Michael.

En tierra de los Asmat, donde empezó la tragedia

Michael Rockefeller visitó más de 13 aldeas Asmat en solo tres semanas. ¿Cuál es la verdadera historia de los Asmat? Ellos viven en los manglares de la costa sur de Nueva Guinea, en la desembocadura del río Eilanden. Se sabía que en aquel entonces practicaban el canibalismo. Llegar a ellos no fue fácil.

Para poder conseguirlo, Rockefeller y sus compañeros (dos guías locales y un antropólogo holandés llamado René Wassing) construyeron un catamarán a la manera de los nativos de la isla. Por mar era la única manera de llegar. Se encontraron con un montón de impedimentos: una zona de manglares muy pantanosa y con fuerte presencia de cocodrilos.

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Tiempo después se supo que si los nativos estaban sonrientes era porque ya pensaban en el placer de degustar la carne del joven blanco.

Tiempo después se supo que si los nativos estaban sonrientes era porque ya pensaban en el placer de degustar la carne del joven blanco.

La precaria embarcación que construyeron y en la que viajaba junto a René Wassing sufrió un desperfecto y quedó a la deriva a una decena de kilómetros de la costa. El agua inundó el motor y la frágil embarcación se fue a la deriva. Ante esta situación, decidieron lo siguiente: los dos guías se lanzarían al embravecido océano para alcanzar a nado la costa y pedir ayuda. Mientras que los dos antropólogos aguardarían quietos en la precaria embarcación.

Y así lo hicieron. Los dos guías se fueron nadando y Michael y René se quedaron esperando. Pero al ver que pasaban las horas y que no llegaba nadie para rescatarlos, el joven Rockefeller, se impacientó y decidió hacerse cargo de la situación. Fabricó una improvisada barca con dos bidones de gasolina y, como sabía nadar muy bien, se lanzó al agua. En ese momento le dijo a su amigo: “Creo que puedo hacerlo”. Y se alejó nadando. Nunca más se supo de él.

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Miembros de la tribu Asmat miran las fotografías que sacó Michael Rockefeller en 1961.

Miembros de la tribu Asmat miran las fotografías que sacó Michael Rockefeller en 1961.

¿Dónde está Michael Rockefeller?

René Wassing veía a Michael luchando contra el mar e intentando alcanzar la costa, él suspiró y se mantuvo quieto para no dar más pistas a los tiburones que estaban en el mar. Su paciencia fue premiada. Porque tras once horas de caminata, los guías locales habían logrado llegar al pueblo más cercano y pudieron regresar para rescatar a los antropólogos. Aunque solo pudieron hacerlo con Wassing. “Creo que puede haber llegado a la costa“, repetía cuando le consultaban por Michael.

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Para encontrar con vida al joven Rockefeller, llegó el ejército de Países Bajos y distintas flotas de Estados Unidos.

Para encontrar con vida al joven Rockefeller, llegó el ejército de Países Bajos y distintas flotas de Estados Unidos.

Enseguida se activó un episodio digno del apellido Rockefeller. Encontrar a Michael era el objetivo inmediato. Para eso llegó el ejército de Países Bajos (la isla era en aquellos años colonia neerlandesa) y distintas flotas de Estados Unidos. Junto a 7000 hombres de la región empezaron a recorrer la selva con lujos y con detalles. Había que encontrar cualquier rastro. También el padre y la hermana gemela de Michael llegaron a la isla con la ansiedad de encontrarlo con vida.

Nada de eso ocurrió.

Una semana de rastreo intenso

De Michael, lo único que encontraron fueron los dos bidones con los que había intentado llegar a la costa. El rastreo fue intenso. Después de una semana, se suspendió el rescate. Tanto el padre como la hermana regresaron tristes a Nueva York. No podían ni querían creer que Michael hubiera muerto. Recién tres años después se lo dio oficialmente por muerto.

Rumores y teorías sobre la muerte de Michael Rockefeller

Los rumores y teorías sobre el paradero de Michael no se detuvieron jamás. Por ejemplo, en 1971, la revista norteamericana Focus publicó las declaraciones de un misionero neerlandés que afirmaba que Michael Rockefeller había sido asesinado al llegar a la costa, herido de un lanzazo al alcanzar la playa, rematado a hachazos y devorado por los Asmat como venganza por la muerte de tres de sus jefes en manos de una patrulla neerlandesa. Se dijo que ése misionero no aportó ninguna prueba que diera credibilidad a su relato. Sin embargo, hubo una teoría que se extendió: la del canibalismo. Incluso alguien, al observar las fotos que se conservaban de Michael junto a los Asmat, determinaba que si los nativos estaban sonrientes era porque ya pensaban en el placer de degustar la carne del joven blanco.

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Michael Rockefeller, en una de sus expediciones en Papúa Nueva Guinea durante el verano de 1961

Michael Rockefeller, en una de sus expediciones en Papúa Nueva Guinea durante el verano de 1961

El caso se hizo famoso y el misterio perduró en el tiempo. Mientras, el joven Rockefeller dejó un legado como etnógrafo que incluyó más de 4000 negativos en blanco y negro, testimonio de su visita a las tribus de los Dani y los Asmat.

La familia Rockefeller recibió infinidad de cartas para saber el paradero de Michael. Unos se ofrecían a intentar recuperar el cráneo de Michael. Mientras que otros afirmaban haberlo visto vivo en alguna otra tribu perdida. Nadie se animó a descartar la teoría, ni tampoco afirmarla.

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