Historias

La masacre de Waco: el día en que una secta mató a más de 70 personas en EE.UU.

Fue la tragedia civil más grande del país en la década del 90. Su líder, David Koresh, estaba acusado de abuso sexual infantil y compra de armas ilegales.
Ayelén Bonino
por Ayelén Bonino |
La masacre de Waco. 

La masacre de Waco. 

El 19 de abril de 1993, el día en que ocurrió la "masacre de Waco", los vientos en Texas eran tan fuertes que a los periodistas apostados fuera del complejo ranchero llamado Mount Carmel les costaba ver lo que sucedía dentro del lugar. El edificio era la sede de la secta de la Rama de los Davidianos y estaba rodeado de patrullas, oficiales y tanques.

Las cámaras de televisión instaladas a un kilómetro transmitían en directo el operativo. Mary Garofalo, una periodista que cubrió el evento, pensó que sería una jornada normal en el marco del conflicto entre los religiosos y los funcionarios que buscaban allanar el predio. “De repente, miré a través de los prismáticos y vi un tanque con un brazo extendido”, afirmó en declaraciones a la cadena ABC News.

"Entonces, nos dimos cuenta de que iban a entrar", detalló. Ese día, los oficiales armados ingresaron al terreno y hubo gases lacrimógenos, tiros y un fuerte incendio que, debido a las ráfagas de viento, se devoró todo a su paso en pocos minutos, incluidos hombres, mujeres y decenas de niños pertenecientes a la secta.

La “masacre de Waco” se convirtió en una de las tragedias civiles más impactantes de la década del 90 en Estados Unidos y significó un duro golpe al gobierno de Bill Clinton, quien fue criticado por las deficiencias del accionar de los agentes involucrados. Poco después, se supo que había sido él mismo quien dio la orden para que las fuerzas de seguridad avanzaran dentro del establecimiento.

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El rancho Monte Carmelo en llamas.

El rancho Monte Carmelo en llamas.

David Koresh y la secta de los davidianos

Como líder de la secta de la Rama de los Davidianos, David Koresh fue una figura controvertida. Después de predicar sus enseñanzas en Israel, Australia y Gran Bretaña, convenció a más de 100 personas a fines de la década del 80 y principios del 90 para que vivieran en un rancho apartado, cerca de la ciudad de Waco, en Texas.

Allí, David Koresh persuadió a sus seguidores de que él era la reencarnación de Cristo, estableció un duro régimen de castigos y disciplina y, sobre todo, utilizó su posición para implantar la poligamia y violar a niñas de 10 y 12 años.

Según The Dallas Morning News, mucha gente abandonó el lugar por esos años y los desertores del grupo comenzaron a advertir a las autoridades sobre actos de abuso infantil, fraude migratorio y servidumbre involuntaria. La Embajada de Estados Unidos en Australia encontró los informes tan preocupantes que sus funcionarios enviaron cables al Servicio de Inmigración, al Departamento de Estado y al FBI.

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David Koresh, el falso mesías.

David Koresh, el falso mesías.

Se cree que a principio de la década del 90, la organización efectuó compras de armas por más de 250.000 dólares. Además, comenzaron a derribar las casas de Monte Carmelo y a construir un nuevo complejo. La estructura tenía muros de hormigón, una torre de vigilancia de tres pisos y un búnker subterráneo hecho con un autobús enterrado.

La masacre de Waco: 51 días de terror

El operativo para allanar el lugar comenzó el 28 de febrero de 1993. Los hechos se desencadenaron cuando un camarógrafo de televisión le comentó a un empleado postal que la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) iba a lanzar una redada en el edificio de los religiosos en busca de armas ilegales. No lo sabía, pero el trabajador del correo era un davidiano que le dio aviso a su líder.

Minutos después, 76 agentes de la ATF llegaron al complejo con una orden de registro y se produjo un tiroteo entre los federales y los integrantes de la secta. Ese día, murieron diez personas y la balacera se convirtió en el preludio del horror.

A partir de entonces, los hechos se desarrollaron con rapidez. Esa noche, desembarcó en Waco un equipo de rescate de rehenes y el oficial a cargo persuadió a Koresh para que libere a dos niños cada vez que la estación de noticias de radio de Dallas KRLD reprodujera un mensaje sobre la llegada del Apocalipsis. La grabación se transmitió, pero el falso mesías incumplió su promesa.

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El 1 de marzo, el FBI tomó control y reforzó el perímetro alrededor del complejo. Koresh les dijo: "Si quieren pelear, pelearemos", pero la agencia federal desoyó sus dichos y restringió las líneas telefónicas del edificio. Ante esto, el líder religioso les advirtió que tendrían que vivir sabiendo que "fueron ellos los que mataron a estos niños pequeños".

Para calmar los ánimos, un negociador ofreció darle a Koresh una plataforma nacional y de más alcance para emitir un nuevo mensaje a cambio de sacar a más gente del rancho. El 2 de marzo a las 13.30 se transmitió una grabación de 57 minutos por la cadena Christian Broadcasting Network y el 5 de marzo se liberaron a 21 niños.

Poco después, un psiquiatra infantil que se encargó de evaluarlos informó al FBI que los chicos actuaban como si tuvieran "un secreto grupal compartido". El profesional afirmó, además, que los menores evidenciaban "prácticas sexuales inusuales que involucran a las niñas y la sensación de que va a haber un final explosivo para sus familias".

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Una ambulancia se dirige al predio de los davidianos. (Fuente: AP)

Una ambulancia se dirige al predio de los davidianos. (Fuente: AP)

La situación volvió a tensarse el 9 de marzo cuando, sin consultar a los negociadores, integrantes del FBI cortaron la electricidad y los davidianos colgaron una pancarta en la que se leía: "Dios nos ayude, queremos a la prensa".

Poco después, el FBI comenzó a iluminar el recinto con grandes reflectores y a transmitir música a todo volumen por los altavoces. Lejos de calmar los ánimos, las medidas parecían obturar las negociaciones. En rigor, uno de los davidianos le dijo a un oficial que entre 20 y 30 personas estaban listas para rendirse antes de que se cortara la luz.

El 4 de abril pareció resurgir la esperanza cuando un grupo de abogados se reunió con Koresh y él les afirmó que se rendirían después de la Pascua. Sin embargo, la ilusión duró poco. Días más tarde, el líder de la secta publicó dos cartas en las que hablaba de "terremotos y desastres".

La masacre de Waco: el día final

Finalmente, el 19 de abril la situación se precipitó. El operativo comenzó a las 5.30 de la mañana, tras una notificación por parte del FBI pidiendo la rendición. Luego de media hora sin respuesta, un tanque M-728 avanzó hacia un extremo del complejo y perforó las paredes con gas lacrimógeno.

“El tanque entró por la puerta delantera y simplemente volaron todo”, contó tiempo después el sobreviviente de Waco, David Thibodeau, que estaba dentro del recinto cuando los agentes irrumpieron. “Fue increíble ver un tanque entrar en la sala de estar", detalló

Durante cinco horas los davidianos respondieron con balas y a las 12:07 del mediodía estalló el infierno. El lugar comenzó a prenderse fuego en al menos tres puntos diferentes. Los bomberos tardaron 45 minutos en llegar y no pudieron apagar las llamas porque las autoridades habían cortado el suministro de agua.

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Masacre de Waco. Así quedó el complejo de la secta de la davidianos tras la tragedia.

Masacre de Waco. Así quedó el complejo de la secta de la davidianos tras la tragedia.

“No había máscaras de gas para los niños, por lo que los padres estaban empapando toallas en baldes de agua”, dijo Clive Doyle, otro davidiano que estaba dentro durante el asedio. “La pared comenzó a incendiarse y pude sentir el calor. Me quemó un lado de la cara. Podía escuchar mi cabello crujir", contó Thibodeau en declaraciones a ABC News.

Los religiosos tenían un búnker "en caso de que se acercara el fin del mundo". En realidad era un colectivo que habían enterrado bajo tierra. Los restos de 18 niños y nueve mujeres fueron encontrados dentro de la bóveda luego del enfrentamiento. La mayoría había muerto asfixiada por inhalación de humo.

Koresh también estaba entre los que fallecieron. Su cuerpo fue hallado en la sala de comunicaciones del primer piso del edificio. Tenía un tiro en la frente. El cadáver fue identificado a partir de registros dentales. Tenía solo 33 años.

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Oficiales y personal de salud buscan rastros de los cuerpos. (Fuente: AP)

Oficiales y personal de salud buscan rastros de los cuerpos. (Fuente: AP)

Los oficiales encontraron, además, a un chico de 3 años apuñalado fatalmente en el pecho y un bebé con una herida de bala en la cabeza. Más de 71 personas murieron ese día y solo nueve lograron sobrevivir. El inicio del incendio y los disparos a los niños y otros integrantes del grupo religioso siguen siendo un misterio al día de hoy.

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