"No negociamos nada": la dura respuesta de Irán que desafía el plan de paz de Donald Trump
La Casa Blanca habla de una propuesta de 15 puntos para el "diálogo productivo" para la paz. Sin embargo, la jerarquía iraní sin rostros que gobierna en Irán asegura que jamás habrá una negociación sobre esa base. Siguen los ataques.
El plan de paz para Medio Oriente. ¿existe o no? (Foto: A24.com)
Teherán volvió a marcar distancia con Washington. En medio de la escalada regional, rechazó las propuestas acercadas por Estados Unidos para abrir una negociación. La respuesta pública llegó desde distintos voceros del régimen, pero el mensaje central fue uno: Irán no está dispuesto a aceptar condiciones bajo presión militar ni a mostrar señales de retroceso. Medios y funcionarios iraníes desmintieron incluso que existan conversaciones en los términos que dejó trascender Donald Trump, lo que expuso una nueva pulseada de relato entre ambos gobiernos.
El “no” iraní tiene varias caras, pero una voz diplomática visible en esta crisis es la del canciller Abbas Araghchi, quien ya había endurecido el tono al negar razones para dialogar con Washington en el actual contexto. Al mismo tiempo, desde estructuras militares y medios cercanos al poder persa se reforzó la idea de que cualquier salida exige primero un cambio de condiciones sobre el terreno.
Desde la muerte de Ali Khamenei, a la prensa occidental le cuesta determinar quien es el que controla el poder en Irán. ¿Es su hijo Mojtaba? ¿Es la Guardia Revolucionaria o estructuras "políticas" como el hombre fuerte de la Cancillería? Pero sea quien sea el que manda, la respuesta a Trump es una sola: no.
Pero en Irán la última palabra no la tiene el Gobierno civil. El verdadero centro de gravedad del poder está en el líder supremo, hoy Mojtaba Khamenei, que controla la orientación estratégica del Estado, las Fuerzas Armadas y la poderosa Guardia Revolucionaria. El presidente y la cancillería pueden ejecutar o comunicar, pero la decisión final sale de ese núcleo duro.
Pero nadie sabe dónde y cómo está Mojtaba Khamenei. La Casa Blanca dice que envió 15 puntos para un acuerdo de paz con Teherán. En todo caso, deberá reclamar al correo, porque Irán dice que no negocia absolutamente nada.
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Irán a Trump: "No llames acuerdo a tu derrota"
Irán endurece su postura y le baja el pulgar al plan de Trump. Irán volvió a cerrar la puerta a una salida negociada en los términos que impulsa Estados Unidos. Dejó en claro que, al menos por ahora, no piensa aceptar un cese de tensión bajo presión militar. En plena guerra regional y con el estrecho de Ormuz convertido en una pieza clave del conflicto, Teherán endureció su discurso y rechazó las propuestas acercadas por intermediarios para descomprimir la crisis con Washington.
La señal más fuerte llegó desde el corazón mismo del sistema iraní. El nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, en las sombras, descartó las iniciativas para “reducir tensiones o un alto el fuego con Estados Unidos” y fijó una línea roja: no habrá paz mientras Washington e Israel no sean, en palabras atribuidas a su entorno, “llevados de rodillas”, acepten la derrota y paguen compensaciones. La frase sintetiza el momento político en Teherán: la negociación no está descartada como herramienta, pero sí aparece subordinada a una lógica de fuerza y revancha.
En paralelo, Donald Trump había asegurado que existieron conversaciones “muy fuertes” con Irán, pero desde Teherán la respuesta fue tajante: no reconocen negociaciones directas en esos términos. De hecho, el régimen sólo admite contactos indirectos a través de países mediadores y, aun así, con condiciones mucho más duras que las que esperaba Washington. Entre ellas, el fin formal de la guerra, garantías de que no habrá nuevos ataques, compensación por daños y la negativa absoluta a discutir su programa de misiles balísticos.
Una "cabina de peaje" en el estrecho de Ormuz
Además de una compensación económica y poder retomar su desarrollo nuclear, el régimen tiene una propuesta tan curiosa como inaceptable por la realidad de los hechos. Quiere cobrar una suerte de canon por cada petrolero que surca el Estrecho de Ormuz. Pero basta con mirar un mapa para darse cuenta de que es una propuesta descabellada.
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irán pretende cobrar un peaje por el paso por el estrecho de Ormuz. (Foto: A24.com)
Irán, en todo caso, puede controlar el paso norte del estrecho. En el sur, el punto de tierra pertenece a Omán, otro país petrolero y que no tiene buena relación con el régimen de los ayatolas. Como poner un arancel por un paso en donde dos países tienen el mismo "derecho", en todo caso.
Quién habla por Irán
La gran pregunta es quién dice realmente “no” en Irán. Y la respuesta no está en la presidencia ni en la cancillería. Aunque el canciller Abbas Araghchi es una de las caras visibles del frente diplomático, la decisión final pasa por el líder supremo y por el aparato de seguridad que lo rodea. En este contexto, la Guardia Revolucionaria ganó todavía más peso en la toma de decisiones, al punto de convertirse en uno de los actores centrales del momento.
quien manda en Irán
Los líderes posibles de Irán: El ayatola Khamenei, el líder de la Guardia Revolucionaria, el cancillet y el presidente del parlamento. (Foto: A24.com)
En la gran incógnita que significa saber quién manda en Irán o toma las decisiones en ese país, figuran:
Mojtaba Khamenei, que es quien realmente manda. Como nuevo líder supremo, controla la orientación general del Estado, las Fuerzas Armadas, los servicios de seguridad y la línea estratégica del régimen. Su poder no pasa tanto por apariciones públicas como por su capacidad para arbitrar entre clérigos, militares y aparatos de inteligencia. Además, heredó la red de influencia que su padre había tejido durante décadas dentro del sistema.
Ahmad Vahidi, hoy una de las figuras más pesadas del aparato militar. La Guardia Revolucionaria no es solo una fuerza armada: es el corazón de la seguridad interna,
Abbas Araghchi, la cara diplomática del régimen. Es quien habla con las potencias, con China, Rusia y los mediadores regionales. No es el que más manda, pero sí el que ejecuta y transmite la posición oficial hacia afuera. Su peso crece cuando Irán necesita negociar sin mostrar debilidad. El primero en decirle "No" a Trump.
Mohammad Bagher Ghalibaf, un duro con pasado en la Guardia Revolucionaria. Maneja el Parlamento, tiene vínculos con los sectores de seguridad y funciona como articulador entre la estructura política y militar.
A alguno de ellos, o a todos, Trump le envió su plan de 15 puntos. Sigue sin especificar con quién dialoga. Pero, sea quien sea, el resultados es el mismo: "No".