Desde el comienzo, tuvo una ventaja estratégica frente al coronavirus. Por ser un país insular y escasamente poblado, pudo "aislarse" rápidamente por completo. El buen desarrollo económico, social y sanitario hizo el resto. Las ayudas permitieron a la población aguardar en sus casas, cada vez que hubo confinamientos, sin mayores inconvenientes.
Cada vez que se presentó una nueva ola, volvió a encerrarse en su burbuja. Australia es un país similar a las posibilidades de aislamiento por ser totalmente insular. Por lo tanto, en el verano reciente, comenzaron a intercambiar visitantes entre ambas "burbujas".
Por qué la estrategia es exitosa
Ante la poca capacidad de vacunas (tampoco necesita tantas para una población de 5 millones de personas) apeló a un drástico plan de alertas tempranas, además de un testeo casi universal, la identificación de contagios y contactos estrechos, el aislamiento inmediato y el seguimiento de los infectados.
Sin descuidar ninguno de estos pasos, las vacunas que llegaron en el segundo trimestre de 2021 deben terminar el proceso de la inmunidad ante la pandemia.
controles.JPG
Testeos, controles y aislamiento, la formula neozelandesa contra el Covid ( Foto: AP)
Jacinda Ardern, el ejemplo
El manejo de la pandemia por parte de la primer ministro transformó a Jacinda Ardern en un ejemplo mundial. Además, le permitió ganar su reelección durante la segunda ola de contagios. Simplemente, arrasó en las urnas.
Ahora, con el horizonte despejado, prometió vacunarse este mes después de que el gobierno de Nueva Zelanda obtuviera un millón de dosis de Pfizer. Tiene solo 40 años y no quiso recibir una dosis que otros compatriotas necesitan con más urgencia.