"Mi pareja estaba en la ducha así que agarré lo primero que vi, un pañal -porque justo estábamos enseñando a mi hija a dejarlos- me arrodillé y le pegué varias veces", relató y confesó que quedó temblando de miedo, aún cuando la araña ya había muerto.
"Estaba muerto de vergüenza, creo que es el día más humillante de mi vida, pero también fue gracioso", dijo.