Primero le pincharon las ruedas de su moto y después, mientras fingían que le ayudarían a repararla, la llevaron a la fuerza hasta un lugar donde la violaron en grupo y asfixiaron, para luego quemar el cuerpo con nafta.
El crimen desencadenó la indignación en la India y provocó varios días de protestas de centenares de mujeres en distintas ciudades del país que pidieron más contundencia en los castigos de violación, y mayor celeridad en los juicios de vía rápida para estos casos.
Poco después de que se conociera la muerte de los cuatro acusados, una multitud comenzó a llegar al lugar del suceso para aplaudir la acción policial y apoyar a los agentes: unos les lanzaron flores, mientras otros les felicitaban y alzaban en brazos entre elogios.
Las redes sociales también se hicieron eco de la satisfacción de una parte de la población, que ve con alegría lo que presumen fue una ejecución extrajudicial, compartiendo fotosde los oficiales a los que llaman “héroes”.
Las leyes contra las agresiones sexuales se endurecieron en la India después del caso de Jyoti Singh, que murió tras ser violada y torturada por seis hombres en un autobús en 2012 en Nueva Delhi, en un caso que trascendió las fronteras y que marcó un antes y un después, aunque no evitó que estos delitos sigan repitiéndose.
Fuente: La Vanguardia