Existe preocupación por nuevos desbordamientos porque el desprendimiento generó acumulaciones de agua y sedimentos que pueden bloquear nuevamente los cauces. De hecho, las autoridades llegaron a suspender temporalmente los rescates por el riesgo de una nueva crecida.
El temor a que el GLOF vuelva a repetirse: por qué Nepal sigue en alerta
El desastre que golpeó a Nepal y al Tíbet todavía puede tener un segundo capítulo. El gigantesco desprendimiento de hielo, roca y sedimentos que provocó la primera riada dejó detrás lagos y diques naturales inestables, capaces de acumular millones de metros cúbicos de agua.
Uno de esos lagos llegó a superar los 2,5 millones de metros cúbicos y su eventual desborde podría generar una nueva inundación hacia las zonas ubicadas río abajo. Las lluvias previstas aumentan la preocupación, porque podrían elevar rápidamente el nivel del agua y debilitar las barreras naturales.
Por eso, equipos de Nepal y China mantienen una vigilancia permanente sobre los cauces y las zonas de montaña. El riesgo no está limitado a otro GLOF tradicional: también pueden producirse deslizamientos, avalanchas de rocas y nuevas rupturas de lagos represados.
El antecedente es inquietante. En 2025, otro desborde de un lago glaciar en la frontera entre China y Nepal provocó una inundación que dejó muertos, desaparecidos y destruyó infraestructura clave.
Cómo está la situación hoy en Nepal
A este viernes 28 de agosto, la dimensión de la tragedia todavía se está reconstruyendo. Nepal informó 543 muertos y 1.500 desaparecidos, mientras que en el Tíbet se contabilizan otros cinco fallecidos y 558 desaparecidos. Más de 3.700 personas fueron rescatadas en Nepal.
Las cifras, sin embargo, pueden modificarse porque hay personas que permanecen incomunicadas y las listas de desaparecidos todavía deben ser depuradas.
Las tareas de búsqueda continúan mientras helicópteros, soldados y equipos de emergencia recorren los cauces de los ríos Bhote Koshi y Trishuli. El barro, las rocas, los puentes destruidos y las rutas cortadas complican enormemente el operativo. Incluso los rescatistas tuvieron que ponerse a salvo cuando volvió a aumentar el peligro de una nueva crecida.
GLOF: El nombre que recibió el fenómeno que asoló a las poblaciones de Nepal. (Foto: A24.com)
Las alternativas para encontrar a los muertos y desaparecidos
La prioridad ahora es localizar a quienes siguen desaparecidos y recuperar los cuerpos que pudieron ser arrastrados kilómetros río abajo. Los equipos utilizan helicópteros, drones, maquinaria pesada y patrullas terrestres, mientras familiares recorren las orillas de los ríos en busca de sus seres queridos.
La enorme cantidad de barro y sedimentos hace que muchas búsquedas deban realizarse prácticamente a ciegas. Además, algunos cuerpos pudieron quedar enterrados bajo toneladas de material o ser trasladados por la corriente.
Las autoridades también enfrentan un problema adicional: determinar quiénes están realmente desaparecidos. Entre las listas aparecen turistas, peregrinos y trabajadores de distintas nacionalidades que simplemente perdieron comunicación.
Por eso, en los próximos días será fundamental cruzar registros de hoteles, puestos fronterizos, hospitales, aeropuertos y teléfonos para separar a quienes fueron rescatados o lograron escapar por sus propios medios de quienes continúan desaparecidos. Mientras tanto, nada les les da las más mínima tranquilidad a los pobladores. Temen que la tragedia pueda repetirse.