Salud

Mito o realidad: ¿hace mal tomar agua durante las comidas?

El médico Daniel López Rosetti explicó qué efecto tiene tomar agua durante las comidas y si realmente puede afectar la digestión.

28 de agosto de 2026 - 09:21
Mito o realidad: ¿hace mal tomar agua durante las comidas?

El agua durante las comidas es motivo de una creencia popular que sostiene que puede afectar la digestión.

Durante años se instaló la idea de que tomar agua mientras se come puede perjudicar la digestión porque diluiría los jugos gástricos. Sin embargo, esta creencia es considerada un mito: el organismo cuenta con mecanismos que permiten mantener el proceso digestivo aun con la ingesta de líquidos durante las comidas.

El médico Daniel López Rosetti explicó que el agua consumida normalmente no genera una dilución significativa de los componentes que intervienen en la digestión y señaló que beber durante las comidas puede, incluso, facilitar algunos procesos relacionados con la alimentación.

Qué ocurre en el estómago cuando se toma agua

Una de las principales dudas alrededor de este hábito es si el agua puede diluir el ácido del estómago al punto de dificultar la digestión. Esto, según el especialista, no representa un problema en condiciones habituales.

El estómago mantiene una cantidad suficiente de ácido clorhídrico, que cumple funciones importantes dentro del proceso digestivo, entre ellas participar en el procesamiento inicial de las proteínas y contribuir a la eliminación de bacterias.

Lo mismo ocurre con las enzimas digestivas, como la pepsina, que participa en la degradación de las proteínas. La ingesta de líquidos durante una comida no impide que estos componentes continúen funcionando.

Por eso, desde el punto de vista de la descomposición química de los alimentos, beber agua durante las comidas no genera un perjuicio significativo.

Los beneficios de tomar agua mientras se come

Además de no interferir de manera relevante con la digestión, la ingesta de agua durante las comidas puede cumplir distintas funciones.

  • Ayuda a formar el bolo alimenticio: el líquido favorece la aglutinación de los alimentos y contribuye a prepararlos para su posterior procesamiento.
  • Facilita la deglución: puede ayudar especialmente cuando se consumen alimentos secos o de una consistencia que dificulta su paso por el esófago.
  • Puede favorecer la sensación de saciedad: el líquido ocupa espacio dentro del estómago y estimula los receptores de estiramiento, lo que puede contribuir a generar una mayor sensación de saciedad y servir como apoyo para el control del peso.
  • Contribuye a la hidratación: el agua ingerida durante las comidas forma parte del aporte de líquidos que necesita el organismo.

En este sentido, según la explicación aportada, no existe un problema particular con la temperatura del agua: puede consumirse fría, tibia o caliente. También puede tratarse de agua gasificada.

La excepción: qué pasa con el reflujo

Existe, sin embargo, una situación en la que conviene prestar especial atención: las personas que tienen reflujo gastroesofágico.

En estos casos, una ingesta excesiva de líquido puede aumentar el volumen dentro del estómago y acentuar los síntomas del retorno del contenido ácido hacia el esófago.

Por este motivo, quienes tienen reflujo deben seguir las indicaciones de su médico. Como medida general para evitar molestias, puede resultar conveniente tomar agua en pequeños sorbos durante la comida, en lugar de ingerir grandes cantidades de una sola vez.

Así, la idea de que beber agua durante las comidas necesariamente “corta” o dificulta la digestión no encuentra sustento en la explicación médica y, en condiciones habituales, el organismo puede continuar con normalidad el proceso digestivo aun cuando se incorporen líquidos mientras se come.

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