La "cidade maravilhosa" vive horas propias de un infierno. Río de Janeiro, en Brasil, registró una sensación térmica 62,3 ° Celsius, algo tan inédito como peligroso. Es el registro más elevado en los últimos 10 años. Pero al menos, tiene el mar para intentar mitigar los efectos de ese clima insoportable. En cambio, San Pablo, la ciudad más grande del país, con 14 millones de personas, está alejada del mar y vive los registros térmicos más elevados de su historia.














