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Tras más de 60 años, cerró uno de los colegios más amados del país: 175 familias perdieron sus empleos

El cierre definitivo del Colegio Comfaboy de Duitama, una institución que durante más de 60 años fue considerada un referente de la educación privada en Boyacá, representa uno de los hechos más significativos para el sector educativo colombiano en los últimos tiempos.

15 de julio de 2026 - 11:18
Tras más de 60 años, cerró uno de los colegios más amados del país: 175 familias perdieron sus empleos

El cierre definitivo del Colegio Comfaboy de Duitama, una institución que durante más de 60 años fue considerada un referente de la educación privada en Boyacá, representa uno de los hechos más significativos para el sector educativo colombiano en los últimos tiempos. La decisión no solo puso fin a la historia de un establecimiento reconocido por su alto nivel académico, sino que también dejó al descubierto un problema que viene creciendo de manera sostenida en diferentes regiones del país: la caída en las matrículas de los colegios privados.

Durante décadas, este establecimiento formó a miles de estudiantes y obtuvo importantes reconocimientos gracias a los resultados alcanzados en las Pruebas Saber 11, convirtiéndose en una de las instituciones más prestigiosas de Duitama y de municipios cercanos. Sin embargo, el descenso continuo en la cantidad de alumnos terminó por hacer inviable su funcionamiento.

El cierre no solo impactó a estudiantes, docentes y personal administrativo, sino que además generó preocupación entre especialistas en educación, quienes advierten que el caso de Comfaboy podría repetirse en otros colegios privados que enfrentan dificultades similares.

Una institución con una extensa trayectoria educativa

Durante más de seis décadas, el Colegio Comfaboy construyó una reputación basada en la excelencia académica, la disciplina y una propuesta educativa que permitió a numerosas generaciones acceder posteriormente a universidades de prestigio.

La institución se convirtió en una de las opciones preferidas por muchas familias de Duitama y de distintas localidades de Boyacá gracias a su nivel educativo y a los resultados obtenidos por sus estudiantes en las evaluaciones nacionales.

A lo largo de los años, cientos de egresados lograron destacarse en carreras universitarias, el sector empresarial, la administración pública y distintas profesiones, consolidando el prestigio que el colegio había construido desde su fundación.

Precisamente por esa historia, el anuncio de su cierre generó una fuerte repercusión entre exalumnos, docentes y familias que durante décadas mantuvieron un estrecho vínculo con la institución.

La baja en las matrículas terminó siendo determinante

La Caja de Compensación Familiar de Boyacá (Comfaboy), entidad encargada de administrar el colegio, informó que la decisión obedeció principalmente a una disminución constante del número de estudiantes matriculados, un fenómeno que se venía registrando desde hacía varios años.

Según explicó la administración, antes de optar por el cierre se implementaron distintas estrategias destinadas a revertir la situación. Entre ellas hubo campañas promocionales, ajustes internos y diferentes iniciativas para atraer nuevos alumnos.

Sin embargo, los esfuerzos no lograron generar el crecimiento esperado, por lo que el número de estudiantes continuó siendo insuficiente para garantizar la sostenibilidad financiera de la institución.

Desde Comfaboy señalaron que mantener operativo el establecimiento implicaba realizar inversiones muy elevadas para atender a un grupo reducido de alumnos, situación que terminó afectando el equilibrio económico de la entidad.

Las autoridades consideraron que continuar financiando el colegio suponía comprometer recursos que también están destinados a otros programas sociales que benefician a miles de familias boyacenses.

El anuncio generó preocupación entre las familias

La noticia del cierre provocó incertidumbre entre los padres de familia, quienes manifestaron su inconformidad por la manera en que se comunicó la decisión.

Diversos acudientes sostuvieron que el proceso fue demasiado rápido y que no existieron suficientes espacios para discutir alternativas que permitieran mantener abierta la institución o, al menos, planificar una transición menos traumática.

Uno de los mayores inconvenientes apareció inmediatamente después del anuncio: la necesidad de encontrar vacantes para cientos de estudiantes en otros establecimientos educativos.

En ese momento, numerosas familias debieron iniciar una búsqueda contrarreloj para garantizar que sus hijos pudieran continuar sus estudios sin interrupciones.

La situación se volvió aún más compleja debido a que los colegios oficiales registraban una elevada demanda, mientras que otras instituciones privadas implicaban costos considerablemente superiores para muchos hogares.

Cerca de 175 familias se vieron afectadas

El cierre del Colegio Comfaboy tuvo un impacto directo sobre aproximadamente 175 familias, incluyendo estudiantes, docentes, personal administrativo y trabajadores vinculados a la institución.

Para muchos alumnos, el colegio había sido su único espacio educativo desde los primeros años de escolaridad. Algunos habían cursado allí prácticamente toda su formación académica, por lo que el cambio representó mucho más que un simple traslado.

Además de enfrentar nuevos ambientes escolares, los estudiantes debieron adaptarse a metodologías diferentes, nuevos grupos de compañeros y sistemas académicos distintos, una transición que en algunos casos generó preocupación tanto en padres como en docentes.

El cierre también repercutió en el personal educativo, cuyos integrantes tuvieron que buscar nuevas oportunidades laborales en un contexto que tampoco resulta sencillo para el sector.

La Secretaría de Educación intervino para facilitar los traslados

Con el objetivo de evitar que los estudiantes abandonaran el sistema educativo, la Secretaría de Educación de Duitama puso en marcha un plan de acompañamiento destinado a facilitar la reubicación de los alumnos.

Las autoridades educativas coordinaron el traslado hacia instituciones oficiales que todavía contaban con disponibilidad de cupos, priorizando especialmente a quienes cursaban los últimos años de escolaridad para minimizar el impacto sobre su proceso académico.

El propósito principal fue garantizar que ningún estudiante perdiera el año lectivo como consecuencia del cierre del establecimiento.

No obstante, las familias insistieron en que el traslado no solucionaba completamente el problema, ya que muchos consideraban que no todos los colegios ofrecen las mismas condiciones académicas, infraestructura o proyectos pedagógicos que distinguieron históricamente al Colegio Comfaboy.

Un referente en las Pruebas Saber 11

Uno de los aspectos que más se recuerda de esta institución fue su destacado desempeño en las Pruebas Saber 11, evaluación que mide el rendimiento académico de los estudiantes colombianos antes de ingresar a la educación superior.

Durante varios años, el Colegio Comfaboy figuró entre las instituciones con mejores resultados de Boyacá, consolidándose como un referente regional.

Su propuesta educativa estaba orientada no solo al rendimiento académico, sino también a la formación integral de los estudiantes, aspecto valorado por numerosas familias que buscaban una preparación sólida para el ingreso a la universidad.

Los buenos resultados obtenidos durante décadas ayudaron a posicionar al establecimiento entre los colegios privados más prestigiosos de la región.

La crisis de la educación privada se extiende por Colombia

Especialistas coinciden en que el caso del Colegio Comfaboy no constituye un episodio aislado. En distintas ciudades colombianas, cada vez más instituciones privadas enfrentan dificultades económicas derivadas de la reducción en la cantidad de alumnos matriculados.

Este fenómeno responde a múltiples factores que, combinados, han modificado profundamente el panorama educativo del país.

Cada año resulta más complejo para muchos colegios privados sostener sus operaciones cuando disminuye el número de estudiantes, especialmente en aquellas instituciones que poseen una infraestructura amplia y elevados costos de funcionamiento.

La consecuencia directa es que algunos establecimientos se ven obligados a fusionarse, reducir servicios o, como ocurrió en Duitama, cerrar definitivamente.

Los factores que explican el descenso de estudiantes

El comportamiento del sistema educativo colombiano muestra cambios importantes que han afectado especialmente al sector privado.

Entre las principales razones aparecen el incremento de las cuotas escolares, que dificulta que muchas familias puedan continuar pagando la educación privada en un escenario económico desafiante.

A ello se suma el fortalecimiento de la oferta educativa oficial en varias ciudades, lo que ha llevado a numerosos padres a optar por colegios públicos.

Otro elemento que influye es la disminución de la natalidad registrada en distintas regiones del país. Al haber menos niños en edad escolar, la competencia entre instituciones aumenta considerablemente.

Finalmente, la situación económica general también juega un papel determinante. La pérdida del poder adquisitivo obliga a muchos hogares a reorganizar sus gastos y, en ese contexto, la educación privada suele convertirse en uno de los principales ajustes presupuestarios.

Un cierre que trasciende lo económico

Más allá de las razones financieras, la desaparición del Colegio Comfaboy posee un fuerte componente simbólico.

Para varias generaciones de habitantes de Duitama, la institución formó parte de la historia educativa y social de la ciudad. Muchos padres que hoy buscaban inscribir a sus hijos habían sido anteriormente alumnos del mismo establecimiento.

El colegio representaba tradición, identidad y pertenencia para miles de familias, por lo que su cierre despertó sentimientos de nostalgia entre exalumnos que recordaron sus años de formación en las aulas de la institución.

En redes sociales también aparecieron numerosos mensajes de agradecimiento de antiguos estudiantes que destacaron el papel de los docentes y la calidad educativa que caracterizó al establecimiento durante décadas.

Un fenómeno que plantea interrogantes para el futuro

El cierre del Colegio Comfaboy abre un debate más amplio sobre el futuro de la educación privada en Colombia y sobre la necesidad de encontrar mecanismos que permitan garantizar la sostenibilidad de instituciones con una larga trayectoria.

Expertos advierten que, si continúan las tendencias actuales de disminución en la natalidad, aumento de costos operativos y migración de estudiantes hacia el sistema oficial, otros colegios tradicionales podrían enfrentar escenarios similares en los próximos años.

Mientras tanto, las familias afectadas ya comenzaron una nueva etapa en otras instituciones educativas, aunque para muchos permanecerá el recuerdo de un colegio que durante más de seis décadas dejó una profunda huella en la formación de miles de jóvenes boyacenses.

La historia del Colegio Comfaboy de Duitama deja una enseñanza que trasciende su propio cierre: incluso las instituciones más reconocidas pueden verse comprometidas cuando cambian las condiciones demográficas, económicas y sociales. Lo ocurrido en Boyacá se ha convertido en un reflejo de los desafíos que enfrenta actualmente la educación privada en Colombia y en una señal de alerta para un sistema que busca adaptarse a una realidad cada vez más compleja.

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