justin Trudeau.jpg
el primer ministro canadiense anunció la cumbre de los aliados por la escalada de la crisis en Ucrania (Foto: AP)
Una posición difícil de explicar e interpretar
Los Estados Unidos han estado agitando el fantasma de una invasión desde el comienzo de la crisis. Rusia dio el primer paso movilizando tropas. De esa acción se tomaron en la Casa Blanca para la renovación permanente de una "invasión inminente". La última definición la dio un consejero de seguridad de los Estados Unidos. Lo hizo de una manera tan ambigua que sirve para agitar fantasmas a cada instante.
"Preferimos ser acusados de infundir miedo a que se les demuestre la razón, si eso es lo que se necesita para disuadir a Rusia de invadir Ucrania", dijo.
Esa frase tiene una situación de "win-win" para los consejeros de la casa Blanca. Si la invasión se produce, ellos lo advirtieron. Si no ocurre, la alarma permanente disuadió al Kremlin para actuar.
El problema que todos los días tensan la soga y dejan un pequeño sendero para la negociación diplomática.
mario Draghi.jpg
El primer ministro italiano, Mario Draghi, en el kremlin con Vladimir Putin (Foto: Archivo)
Un nuevo actor en escena
El primer ministro italiano, Mario Draghi, es otro que va a probar la "mesaza de Putin". Se sumará a Scholz, Macron y la canciller del Reino Unido. Pero el premier italiano lleva una misión especial. Mantuvo un contacto telefónico con Joe Biden para definir qué hablar con Putin. La charla estará enfocada en una carta fuerte: mantener el delicado "Status quo" y llegar sin actos militares (ataques o una invasión) a la semana próxima.
Si esto ocurre, la carpeta de Draghi lleva una propuesta que se resumen en pocas palabras: una nueva cumbre Biden-Putin, para encaminar definitivamente la solución diplomática para el centro de Europa que sigue con atención todo el mundo.
El secretario de estado norteamericano acaba de repetir en la ONU: "Queremos evitar una guerra". Llegó el momento de demostrarlo.