Así de claro y directo fue Trump con su colega de Ucrania. En otras palabras, le pidió a Zelensky que investige las actividades de Hunter Biden en Ucrania y si era cierto que por la influencia de su padre (en ese entonces, Joe Biden era el vicepresidente de Barack Obama) logró parar cualquier tipo de investigación por eventuales casos de corrupción.
Ese solo elemento ya es suficiente para los representantes demócratas, encabezados por Nina Pelosi, líder de la cámara de representantes, para pedir su juicio político.
Pero agregan otro dato. Al momento de la conversación, el gobierno norteamericano demoraba la entrega de US$ 391 millones para Ucrania. Luego de "conversación amistosa", el flujo de dolares se orientó hacia ese país europeo.
Para la oposición demócrata, eso solo ya es indicativo de un claro caso de extorsión hacia el mandatario de otro país.
De todas maneras, las cuentas le dan, por el momento, tranquilidad a Trump. Los senadores republicanos controlan la cámara que, en caso de un "impeachment" (juicio político) debería votar por su destitución. Para eso hacen falta dos tercios de los miembros del Senado, algo que hoy es imposible.
No obstante queda un debate moral o ético para la sociedad norteamericana. En el inicio de un tiempo electoral. Trump quiere la reelección y, por el momento, Joe Biden, es el principal contendiente demócrata.
Al estallar el "Ucraniagate", Trump prometió "transparencia" sobre este asunto. Eso es lo primero que está faltando.