Es la primera vez que un reconocido experto chino menciona públicamente la eficacia relativamente baja de las vacunas producidas por su país, mientras Pekín continúa con su campaña de vacunación masiva y exporta dosis a todo el mundo.
La "diplomacia de las vacunas"
China ha administrado unos 161 millones de dosis desde que comenzó a vacunar a la población el año pasado (la mayoría necesita dos inyecciones). Se ha propuesto que, al menos, el 40% de sus 1.400 millones de habitantes estén inmunizados para junio. El gigante asiático lanzó tres vacunas al mundo: Sinopharm, Sinovac y Cansino.
Todas estas vacunas se elaboran en base a un principio tradicional para la creación de anticuerpos como respuesta: la aplicación del virus inactivado.
El cuerpo humano elabora la defensa necesaria y de esta manera, está preparado para defenderse ante el ingreso de una infección real. Es el principio de la vacuna de 1959 de Jonas Salk contra la polio, fundamental para desterrar esa enfermedad.
Al poner estas vacunas a disposición del mundo, China persiguió dos objetivos, además de la específica de proveer una respuesta al virus: contrarrestar las acusaciones sobre el origen del virus y el ocultamiento de información clave; por otro lado, ganar más protagonismo en el campo de la excelencia científica globalizada.
La efectividad, la debilidad de esta estrategia
En la conferencia del sábado, Gao agregó que una opción para solventar el problema de la eficacia es alternar el uso de dosis de vacunas elaboradas con distintas tecnologías. Una opción que también examinan expertos en salud de otros países.
Gao, el titular de la CDC China marcó una aproximación a las vacunas de ARN Mensajero, la avanzada y revolucionaria tecnología que Pfizer y Moderna desarrollaron en Estados Unidos. Ninguna de las vacunas aprobadas condicionalmente para el mercado chino son ARN Mensajero.
La eficacia de este tipo de vacunas, mediante la manipulación genética alcanza al 95% luego de dos dosis. Las chinas en cambio, ofrecen una respuesta mucho menor.
Las vacunas de Sinopharm tienen una eficacia de 79,34% y 72,51% respectivamente. Es la vacuna que ha conseguido la Argentina para aplicar en el país junto con la rusa Sputnik V. CanSino, en cambio, tiene una eficacia menor. Recién alcanza el 65,28% pasados 28 días.
Sinovac, el caso más polémico
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Los ensayos realizados en Brasil demuestran aproximadamente un 50% de eficacia en prevenir la infección y un 80% en evitar los casos que necesitan intervención médica.
Pero el caso de Chile es el que activó las alarmas en todo el mundo. El país trasandino, Israel y Gran Bretaña son los tres con mejores campañas de vacunación. Sin embargo, Chile tiene al 70% de la población confinada por una segunda ola que ha superado el récord de contagios y muertes en relación a 2020 y amenazado la capacidad sanitaria del país. Si bien tiene las vacunas de Pfizer, la gran mayoría de las aplicadas son las de Sinovac.
Un trabajo de la Universidad Católica de Chile demostró que solo después de 14 días de las segunda dosis, la eficacia llegaba al 56%. En cambio, quienes solo han recibido una dosis, apenas generaban una respuesta del 3%, casi inexistente.
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La vacuna sinovac, con menor eficacia frente al coronavirus (Foto: AP)
Una aclaración "política"
Las palabras de Gao Fu causaron un cimbronazo mundial. Tal vez por eso, menos de 24 horas después, hizo una corrección sobre sus dichos. Señaló que fueron "interpretados de manera equivocada". El titular del CDC chino explicó que sus palabras sugerían considerar ajustar el proceso de inmunización, como el número de dosis e intervalos, "para adoptar la vacunación secuencial con diferentes tipos de biológicos”. Y ratificó la conveniencia de la vacunación masiva.
Pero el debate y las dudas, no se disiparon.