Nunca antes en la historia del fútbol profesional había pasado algo así y este River, que marca una época, lo logró. Se llevó tres puntos clave para quedar como puntero de su grupo en la Copa Libertadores, en las condiciones más indeseables posibles.
El arranque del equipo fue furioso: a los 6 minutos, ya ganaba 2-0, un poco por la energía y capacidad que mostró y otro poco por la ineptitud brutal de los defensores colombianos, que parecían futbolistas amateur. Angileri y Álvarez, los autores de los goles.
Incluso Santa Fe pateó un solo tiro al arco en el primer tiempo y desde 40 metros, pelota que sacó Enzo al córner sin problemas. Pérez ni siquiera tuvo centros en contra para descolgar: hubo apenas una jugada en la que le hicieron falta.
En el complemento, Santa Fe se despertó apenas, su entrenador hizo dos cambios y llegó el descuento de Osorio cuando faltaban poco más de 15 minutos para el final del encuentro. Los colombianos, desde el descuento, no volvieron a patear al arco. River hizo historia y vivió su noche mágica.