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Tragedia y desidia

A 15 años del caso Pomar: una desaparición rodeada de misterio y el llamado que nadie atendió

La familia Pomar inició un viaje en su automóvil el sábado 14 de noviembre de 2009 desde la localidad de José Mármol rumbo a Pergamino, pero nunca llegó a destino.

por Ayelén Bonino | 14 de noviembre de 2024 - 11:50
A 15 años del caso Pomar: una desaparición rodeada de misterio y el llamado que nadie atendió

Fernando Pomar, su esposa Gabriela y sus dos hijas, Candelaria (6) y Pilar (3). 

La desaparición y el trágico hallazgo de la familia Pomar fue uno de los casos más impactantes que conmovió al país. La última vez que los vieron fue el 14 de noviembre de 2009, cuando Fernando Pomar, su esposa Gabriela y sus dos hijas, Candelaria (6) y Pilar (3), emprendieron un viaje en su Fiat Duna Weekend rojo desde su hogar en José Mármol hacia Pergamino. El motivo era una entrevista laboral para Fernando, que por entonces estaba desempleado. Sin embargo, nunca llegaron a destino.

La preocupación de sus seres queridos comenzó al día siguiente, cuando no recibieron noticias. Durante las siguientes semanas, los Pomar se convirtieron en el centro de un caso marcado por especulaciones y teorías sin sustento. Mientras las autoridades intentaban descifrar lo ocurrido, surgían datos contradictorios y testimonios dudosos que confundían aún más el curso de la investigación.

Las primeras imágenes de la familia llegaron de una cámara de seguridad ubicada en un peaje de la ruta 7. En el video, Fernando parecía pasar tranquilamente, sin nada extraño. Sin embargo, al no ver a Gabriela y sus hijas en el auto, algunos sugirieron que él podría estar solo. A medida que avanzaban los días, la policía rastreó posibles avistamientos en diferentes localidades, desde Saladillo hasta Senillosa, Neuquén. Incluso una avioneta y un helicóptero sobrevolaron rutas clave, mientras los medios transmitían en tiempo real cada nueva hipótesis.

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Una cámara de seguridad tomó el paso de los Pomar por una cabina de peaje (Foto: archivo).

Poco después, la aparición de un segundo video en la estación de servicio El Rodeo, en Luján, mostró a toda la familia. Pero los rumores se intensificaron, al punto de que surgieron hipótesis sobre problemas financieros o una posible desaparición voluntaria. Mientras tanto, la familia y en particular María Cristina Robert, la madre de Gabriela, sufrían la incertidumbre y el dolor ante la falta de respuestas. "Mi hija únicamente dopada o amordazada podría estar sin comunicarse con su hijo, que quedó en Buenos Aires", declaró en aquellos días a los medios, sobre el hijo adolescente que Gabriela tenía de una relación anterior.

¿Qué pasó con la familia Pomar?

El tiempo pasaba y la presión mediática crecía. Se hablaba de un campo de la familia Pomar, de posibles deudas y de una supuesta huida. El caso continuaba sin resolverse y las autoridades no lograban encontrar ninguna prueba concreta. No fue hasta el 8 de diciembre, 24 días después de la desaparición, cuando finalmente hallaron a la familia en la ruta provincial 31, en las cercanías de Gahan, un paraje rural a 55 kilómetros de Pergamino. Los cuatro, junto a su perro, yacían muertos cerca del vehículo volcado a metros del camino.

A pesar del poco avance en la búsqueda, la policía sostuvo que el hallazgo fue resultado del operativo. Sin embargo, vecinos y testigos discreparon. Aseguraron que un baqueano de la zona fue quien los encontró tras seguir un fuerte olor, y después de sentir lo que él mismo describió como "una corazonada". En su relato, el jefe distrital de Salto, Juan Carlos Ruiz, afirmó que él también participó en el hallazgo, aunque luego testigos aseguraron haberlo visto lejos de la escena en el momento crucial.

La autopsia reveló poco después que las muertes se debieron a un accidente de tránsito: Fernando presentaba una fractura de cráneo que lo habría matado al instante, mientras que Gabriela sufrió múltiples fracturas y, al igual que las niñas, habría tenido un tiempo de sobrevida limitado. La causa de la tragedia parecía estar aclarada, pero las dudas sobre la gestión de las fuerzas de seguridad persistieron.

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Así quedó el auto de los Pomar una vez que fue rescatado del lugar en el que permaneció 24 días (Foto: NA, Gustavo Fidanza).

El caso desató una tormenta de críticas a la policía bonaerense. Se supo que diez días después de la desaparición, un llamado al 911 había alertado sobre un auto volcado en la zona. La denuncia había sido ignorada. Cuando Casimiro Frutos, el testigo que realizó la comunicación, finalmente habló con los medios, relató que había visto el Fiat rojo volcado mientras iba camino a su trabajo. Con voz pausada, confesó que en su momento pensó que era extraño que el color del auto estuviera "intacto", pero que no imaginaba que pudiera tratarse de los Pomar.

La investigación derivó en un escándalo que generó múltiples cambios en la cúpula policial de la Provincia y la remoción de al menos cuatro funcionarios que participaron en el caso. La Auditoría de Asuntos Internos y el Ministerio de Seguridad intervinieron para esclarecer el rol de los efectivos en la demora del hallazgo. Sin embargo, para María Cristina Robert, la justicia nunca llegó. “No sé dónde estará el hombre que encontró el auto, porque desapareció”, confesó años después, recordando su angustia e impotencia.

Finalmente, en 2017, dos policías fueron condenados por falsificar actas del rastrillaje, pero poco después resultaron absueltos. El caso Pomar dejó una profunda huella en la memoria de sus familiares, en una investigación que dejó más preguntas que respuestas.

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