Por su parte, sobre el trabajo sexual dejó detalles y reconoció que “es muy nefasto lo que hablaron de telomóvil, porque arreglamos con los clientes y nos vamos, pero los vecinos se quejan, son una falta de respeto porque nos tiran agua caliente”, y a su vez admitieron que no se iban de la zona porque “acá hay más plata. Aceptamos todos los medios de pago, si es en dólares mejor”, dijo Lara bajo su seudónimo de Luna.
Qué medidas de seguridad tomaba la menor asesinada
“Tenemos más de 200 contravenciones, pero no pasa nada, porque qué puede hacer la policía más que pedirnos los documentos. También nos pagan como dama de compañía, los clientes nos dejan dormir en sus casas y nunca nadie nos maltrató. Tenemos nuestros clientes”, sostiene Lara con un tono descontracturado y hablando abiertamente de la prostitución callejera.
“Claramente hacemos una videollamada para saber cómo son los clientes y minutos antes pedimos que nos paguen por adelantado por seguridad”, reconoció Lara en su intervención televisiva que hoy permite recordarla tras su brutal asesinato.