Con la boca abierta, se les arrojaba un talco que supuestamente debía ser harina, pero que resultó ser cal.
"En contacto con la humedad de los ojos, la mucosidad de la nariz y demás, la cal se activa y produce una quemazón extrema que puede tener consecuencias gravísimas”, explicó el letrado.
Y agregó: "Me cuesta muchísimo creer que eso fue culposo. Hay uno de los chicos que se para y se pone a vomitar, otros tosiendo, quejándose y con náuseas, ¿y seguís tirándole harina? Y sin embargo, mantienen la conducta de arrojarle a cada uno de ellos cal en el rostro. Me parece una locura".
Desde el Ejército Argentino emitieron un comunicado en el que aseguraron que se trató de "un error" y que en lugar de cal viva, deberían haberles rociado harina.
Tras hacerse público, el episodio quedó bajo investigación en la Fiscalía Federal N° 2, a cargo de Carlos Casas Nóblega.