Horror

Crimen de Castelar: quién era la abogada hallada enterrada en el patio de su casa y cómo su hijo intentó ocultar el asesinato

La víctima era Graciela Martínez, de 54 años y su hijo de 24, Carlos Ignacio Costa Martínez, acusado del asesinato, fingió que ella se había ido de viaje.

Banner Seguinos en google DESK
La mujer tenía 54 años (Foto: gentileza: Diario Anticipos)

La mujer tenía 54 años (Foto: gentileza: Diario Anticipos)

La investigación por el crimen de Castelar sigue revelando detalles estremecedores sobre la muerte de Graciela Martínez, la abogada de 54 años que fue encontrada enterrada en el patio de su vivienda. Mientras la Justicia avanza con la causa, vecinos y allegados reconstruyen la vida de la mujer y el vínculo que mantenía con su hijo, hoy detenido e imputado por el femicidio.

Martínez era una reconocida profesional de la zona oeste del conurbano bonaerense. Había trabajado entre 2001 y 2003 en el Concejo Deliberante de Morón y continuaba ejerciendo la abogacía, participando incluso en congresos internacionales de derecho. Su casa de la calle Arrecifes al 1200, en Castelar, se convirtió en las últimas horas en el centro de una investigación que conmociona al país.

Quienes la conocían aseguran que gran parte de su vida giraba alrededor de su hijo, Carlos Ignacio Costa Martínez, de 24 años, hoy acusado de haberla asesinado. "Se desvivía por él", coincidieron varios vecinos al describir la relación entre ambos. Aunque Graciela vivía sola desde hacía un tiempo, el joven la visitaba con frecuencia.

Según contaron, solía prepararle comidas y comprarle lo que necesitaba. Incluso recordaron que la propia abogada comentaba que la debilidad de su hijo eran los panqueques. Cuando comenzó la investigación por el crimen de Graciela Martínez, Carlos Ignacio Costa Martínez ya se encontraba detenido, aunque por otro hecho de extrema violencia.

Graciela Martínez era abogada y fue asesinada por su hijo (Gentileza: Diario Anticipos)

Graciela Martínez era abogada y fue asesinada por su hijo (Gentileza: Diario Anticipos)

El martes 23 de junio había atacado a su padre en una empresa metalúrgica ubicada en el barrio porteño de Villa Lugano. Tras una discusión, lo apuñaló con una navaja retráctil y escapó en una camioneta Ford EcoSport hasta ser detenido por efectivos de la Policía de la Ciudad sobre la avenida General Paz. El hombre sobrevivió al ataque y permanece internado en el Hospital Santojanni.

La mentira para ocultar el crimen

De acuerdo con la investigación judicial, Graciela Martínez había sido asesinada varios días antes, el viernes 19 de junio, durante una discusión con su hijo en la vivienda familiar. Los investigadores sostienen que, tras cometer el crimen, el joven envolvió el cuerpo en bolsas de consorcio y lo enterró en el patio trasero de la casa para ocultar el homicidio.

Durante los días siguientes intentó sostener una coartada. Cada vez que algún vecino preguntaba por la mujer, respondía que "se había ido de viaje", buscando justificar su ausencia.

La confesión que permitió encontrar el cuerpo

El caso dio un giro inesperado mientras el sospechoso permanecía detenido por el intento de homicidio de su padre. Según la investigación, durante una visita en el lugar de detención, Costa Martínez le confesó a un amigo que también había asesinado a su madre y le indicó el lugar exacto donde había escondido el cuerpo.

Conmocionado por la revelación, el hombre acudió inmediatamente a las autoridades y aportó la información que permitió activar un operativo de urgencia en Castelar. Con una orden del Juzgado de Garantías N° 5 de Morón, efectivos de la Policía Bonaerense allanaron la vivienda y encontraron el cadáver enterrado en el fondo del terreno.

El lugar en donde encontraron enterrado el cuerpo de la víctima.

El lugar en donde encontraron enterrado el cuerpo de la víctima.

Cómo sigue la investigación

La causa quedó en manos del fiscal Javier María Ghessi, titular de la UFI N° 1 de Morón, quien imputó a Carlos Ignacio Costa Martínez por homicidio calificado por el vínculo. Se trata de uno de los delitos más graves previstos por el Código Penal argentino y contempla como única pena posible la prisión perpetua.

Mientras continúan las pericias y la recolección de pruebas, la Justicia busca reconstruir con precisión la secuencia del crimen y determinar si existieron antecedentes de violencia familiar que permitan explicar el brutal desenlace.

Se habló de