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Dudas que persisten

Crimen del empresario: un pacto de silencio siniestro que se quebró

Las declaraciones de Nahuel Vargas y de Luis Alberto Contrera, en el marco de la investigación del crimen de Fernando Pérez Algaba, reorientan hacia una etapa decisiva la investigación de una de la muertes más violentas de los últimos tiempos.
por Facundo Pastor | 20 de agosto de 2023 - 10:20
Crimen del empresario: un pacto de silencio siniestro que se quebró

Crimen del empresario: un pacto de silencio siniestro que se quebró (Foto: archivo)

El pacto de silencio se rompió, pero algunas dudas persisten. Las declaraciones de Nahuel Vargas, y de Luis Alberto Contrera, realizadas al cierre de este semana, reorientan hacia una etapa decisiva la investigación de una de la muertes más violentas de los últimos tiempos. El asesinato de Fernando Pérez Algaba, cuyo cadáver descuartizado apareció adentro de un valija en un arroyo de Ingeniero Budge hace casi un mes.

Vargas fue detenido el jueves pasado y declaró el viernes. Su declaración, a la que tuvo acceso A24.com, fue contundente. Admitió con lujo de detalles que el crimen del empresario se cometió la tarde del 18 de julio en el establecimiento inmobiliario "Renacer" de General Rodríguez y que el autor fue Pilepich, quien lo ejecutó por la espada de dos balazos mientras lo hacía cambiar "unas lamparitas" quemadas en una de las oficinas.

"Ya está, no aguantaba más, hay límites. Hacía mucho tiempo que le venía exigiendo que me pagara la deuda de 150.000 dólares ", contó Vargas que habría dicho Pilepich tras disparar. Según Vargas, “el cuerpo fue llevado en el auto Polo hasta la casa de Contrera, quien se encargó de descuartizarlo y arrojarlo al arroyo.

Además, agregó que el lugar del crimen fue demolido para borrar las pruebas y que todo el tiempo que se mantuvo prófugo fue por miedo. También reveló, siempre según su testimonio, que en la escena del crimen, habrían estado Matías Gil, socio de Pilepich en el emprendimiento "Renacer" y el comisario de la Policía de la Ciudad Horacio Mariano Córdoba.

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El propio Contreras contradijo esta versión. En su relato de lo hechos, dijo que la madrugada del 19 de julio Pilepich y Vargas llegaron en un auto Volskwagen Polo y un Ford Ka a su casa de Ingeniero Budge con el cadáver ya descuartizado y embolsado; y le ofrecieron dinero para que se deshiciera del mismo.

Al principio reveló que se habría negado, pero que “los mencionados regresaron horas más tarde, le volvieron a ofrecer dinero para cortarlo y hacerlo desaparecer”. Recién ahí Contreras habría aceptado “previa transferencia de 100.000 pesos a una cuenta”, pero luego, al ver la sangre que manchaba el baúl del vehículo donde estaba el cuerpo, habría rechazado la oferta y les devolvió el automóvil.

También confesó que “que les dio la valija roja que tenía guardada en su casa sin darse cuenta que dentro de la misma estaban los documentos de algunos familiares suyos que fueron la clave para delatarlo”.

El caso todavía presenta muchas dudas.

Mientras tanto, el juez de Garantías de Lomas de Zamora, Sebastián Monelos, ahora deberá definir si dicta la prisión preventiva de todos los detenidos y confirma lo actuado por el fiscal Domínguez, quien acusó a los ocho detenidos por el delito de "homicidio cuádruplemente calificado por el uso de arma, alevosía, codicia y por el concurso premeditado de dos o más personas".

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