El propio Contreras contradijo esta versión. En su relato de lo hechos, dijo que la madrugada del 19 de julio Pilepich y Vargas llegaron en un auto Volskwagen Polo y un Ford Ka a su casa de Ingeniero Budge con el cadáver ya descuartizado y embolsado; y le ofrecieron dinero para que se deshiciera del mismo.
Al principio reveló que se habría negado, pero que “los mencionados regresaron horas más tarde, le volvieron a ofrecer dinero para cortarlo y hacerlo desaparecer”. Recién ahí Contreras habría aceptado “previa transferencia de 100.000 pesos a una cuenta”, pero luego, al ver la sangre que manchaba el baúl del vehículo donde estaba el cuerpo, habría rechazado la oferta y les devolvió el automóvil.
También confesó que “que les dio la valija roja que tenía guardada en su casa sin darse cuenta que dentro de la misma estaban los documentos de algunos familiares suyos que fueron la clave para delatarlo”.
El caso todavía presenta muchas dudas.
Mientras tanto, el juez de Garantías de Lomas de Zamora, Sebastián Monelos, ahora deberá definir si dicta la prisión preventiva de todos los detenidos y confirma lo actuado por el fiscal Domínguez, quien acusó a los ocho detenidos por el delito de "homicidio cuádruplemente calificado por el uso de arma, alevosía, codicia y por el concurso premeditado de dos o más personas".