Según la declaración de otra médica cercana a Lanusse, en el domicilio de la anestesióloga había elementos de uso hospitalario, entre ellos estas vinchas utilizadas para controlar el efecto del propofol.
La testigo también sostuvo que Lanusse le confesó que ella y Boveri se administraban propofol y ketamina en encuentros privados.
La defensa apunta contra los testimonios
La interna dentro del Hospital Italiano escaló rápidamente a Tribunales. Lanusse cuestionó duramente a una de las médicas que declaró en su contra y sugirió que su relato estaría influenciado por problemas personales y psiquiátricos.
Por su parte, Hernán Boveri reconoció que mantenía una “relación sentimental consensuada” con la anestesióloga, aunque negó las acusaciones vinculadas al robo de medicamentos.
La defensa del médico aseguró que la causa se sostiene sobre “testigos de oídas” y calificó la investigación como un “vicio estructural insanable”. Además, remarcó que el Hospital Italiano informó oficialmente que no existían faltantes de propofol ni irregularidades de stock.
Hospital Italiano
El Hospital Italiano de Buenos Aires fue el lugar donde se registraron los robos de drogas y donde trabajaban los médicos involucrados
Qué respondió el juez sobre el faltante de propofol
A pesar de los informes internos del hospital, el juez Javier Sánchez Sarmiento consideró que el circuito de control de medicamentos presentaba vulnerabilidades que podrían haber facilitado la extracción ilegal de anestesia.
El magistrado sostuvo que, más allá de los controles implementados por el centro médico, existían mecanismos para transgredir el sistema sin dejar rastros evidentes en el inventario.
Incluso, un anestesiólogo consultado en la causa explicó que una de las formas más sencillas de retirar propofol de un hospital es juntar los restos de anestesia que quedan en ampollas ya utilizadas.
Propofol y sexo: la hipótesis que sorprendió a la Justicia
Uno de los aspectos más llamativos del expediente es la posible relación entre el consumo de propofol y prácticas sexuales.
Aunque el uso problemático de anestésicos entre profesionales de la salud está documentado en distintos países, la combinación entre propofol y sexo aparece como una arista mucho menos explorada.
En ese contexto, la investigación menciona incluso estudios científicos sobre “alucinaciones eróticas vinculadas al uso de propofol”, entre ellos un paper elaborado por especialistas del Hospital General de Granollers, en Barcelona, incorporado a la National Library of Medicine de Estados Unidos.