Cuevas aseguró que “no había armas, ningún tipo de arma, ni de fuego ni de juguete”.
“A las 10:30 aproximadamente, veo llegar una moto que depende de la comuna, la manejaba el oficial Torres, con una persona atrás de civil. Al Oficial Torres le dicen ‘cachorro’. (…)Se baja esa persona de civil que tenía una gorrita adelante blanca y va y habla unos segundos con el Subcomisario Inca que estaba cerquita mío y escucho cuando le dice, ‘andá a poner eso’", narró.
Y agregó: "Esa persona de civil se acerca al auto, que está a unos cinco metros, en la parte trasera, de la puerta trasera que estaba abierta y tira el arma. Ahí yo entré en pánico, pensé en mi familia en mis hijos”.
Según el relato, quien plantó el arma fue Isasi –uno de los tres acusados por el homicidio-, pero, lo hizo por orden del subcomisario Roberto Orlando Inca, acusado “por falsedad ideológica, privación ilegítima de la libertad y encubrimiento” y el arma de juguete fue provista por Torres.
“Torres se jactaba de haberle dado esa arma, ese juguete, que tenía el guardado en el cofre de la comisaría. Les arruinaron la vida a muchas personas”, declaró Cuevas.
La jueza Peluffo le asignó al nuevo detenido, Torres, la asistencia del defensor oficial Daniel Neuman, pero el imputado ya tiene un defensor privado: Martín Francolino Stagno, quien presentó un pedido de exención de prisión que fue rechazado.
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La defensa de Torres presentó un escrito en el que expuso: “en atención a que los medios de comunicación se han hecho eco de las presuntas declaraciones formuladas por uno de los agentes policiales sometidos a este proceso, el inspector de la Policía de la Ciudad Héctor Cuevas, me presento ante el Tribunal a fin de coadyuvar con la investigación y el pronto esclarecimiento de los hechos, que me son totalmente ajenos”.
“En atención a los cargos que pesan sobre el preventor que me sindicó en su declaración, solicito se realice un minucioso análisis de sus dichos, toda vez que no se trata de un testigo sino de un imputado investigado, ni más ni menos, por el delito de falsedad ideológica, privación ilegal de la libertad agravada por abuso funcional y sin previsión de la ley, encubrimiento agravado por la condición de funcionarios públicos y por ser el delito precedente especialmente grave e imposición de torturas”, había postulado el nuevo detenido.
Durante el fin de semana se realizó, además, un allanamiento sobre el locker de Torres en su unidad policial, en el que fue secuestrado su teléfono celular y otras pertenencias.