Carla Vitale, madre y tía de dos de los chicos afectados, señala que lo ocurrido en la causa "es un huracán de malas acciones, abuso y abandono". Carla, profundamente creyente, que fue alumna del mismo jardín y su vientre fue bendecido por Mattiussi cuando estuvo embarazada. Además, el cura bautizó a su hija. La mujer lamenta no haber sido recibida por el obispo Hugo Santiago ni protegida por la escuela o funcionarios de Educación.
"El cura está al borde del sobreseimiento, obviando pruebas esenciales. Dicen que los chicos fabularon, que Tulio iba solo dos veces por mes. El abogado lo paga la curia. Se lo liberó sin tener en cuenta los riesgos procesales. Nunca un llamado, ni reunión ni nada. Solo se generó un acta minimizando lo ocurrido. Del ministerio tampoco se pusieron nunca en contacto", se queja.
Entretanto, Mattiussi está alojado en la quinta del obispado, Nuestra Señora de Nazareth, en el barrio Sironi de San Nicolás y se mueve en una camioneta 4x4. "Su defensor es hijo de un juez de la cámara que se excusa de intervenir, pero es la única sala, y sabemos que hay reuniones para protegerlo. Hubo oraciones en el hall del juzgado, con docentes, maestras, preceptoras, vecinos y curas que pedían por el cura, no por nuestros chicos. Y nuestros hijos son los que mientras tanto están angustiados, atemorizados. A nadie les importan las víctimas", protesta Carla.