Gracias a la ayuda del entonces comisario tucumano Jorge Tobar, a quien el padre de Marita conocía del secundario, se pudo saber que la joven había sido vista tres días después del secuestro, a kilómetros de su casa. Le habían puesto tacos y tambaleaba, como drogada.
A partir de allanamientos y testimonios, se supo también que Marita había sido subida a un patrullero en la localidad de La Ramada, donde había llegado tras escapar de una fiesta de explotación sexual. Según cuenta el libro La red: la trama oculta del caso Marita Verón, de Sibila Camps, el jefe de la comisaría mandó a levantarla, la metió en un colectivo de media distancia y la trasladó de nuevo a Tucumán.
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Marita Verón junto a su hija, poco antes de ser raptada.
Desde entonces, la joven quedó atrapada en el laberinto de las redes de trata. Por esos días, una sobreviviente que era explotada en la zona reveló que Marita había pasado por manos de un proxeneta, quien la había tenido en su casa y luego vendido en 2.500 pesos a una whiskería de La Rioja.
De acuerdo con el libro de Camps, "la tuvieron un tiempo en Tucumán, la llevaron a La Rioja, la volvieron a llevar a Tucumán, la volvieron a llevar a La Rioja, y en La Rioja la tuvieron yirando por los tres prostíbulos de una mujer llamada Liliana Medina". Se reconstruyó también que, tiempo después, uno de los hijos de Liliana Medina, José Fernando "el Chenga" Gómez, la habría tomado como su propiedad, la embarazó y la siguió explotando.
Según lo recolectado por la Justicia, esa red estaba vinculada con el poderoso clan Ale, parte de un grupo delictivo de Tucumán que en 2012 fue llevado a juicio por el secuestro con 13 acusados. Entre ellos estaban los hermanos vinculados al clan "Ale", María Jesús y Víctor Rivero; la dueña de prostíbulos riojanos Irma Lidia Medina y los hermanos José Fernando y Gonzalo José Gómez.
El juicio oral culminó meses después con la absolución de todos los imputados y el país entero explotó en repudio a través de las redes sociales, los medios y de movilizaciones multitudinarias. A finales de 2013, la Corte Suprema provincial revocó en forma parcial la decisión y ordenó que una nueva sala fije la pena a 10 de los 13 acusados.
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Susana Trimarco y una lucha incansable.
El tribunal consideró coautores del delito de retención y ocultamiento agravado para el ejercicio de la prostitución de la joven a los hermanos Gómez, que fueron condenados a 22 años de prisión, y a Milhein y González a 18 años. A su vez, condenó como partícipes necesarios a Luna y Andrada (17 años); Márquez (15 años); Derobertis (12), Bustos y Gaitán (10 años).
La sentencia no quedó firme, pero a fines de abril del año 2017, la sala II de la Cámara Penal ordenó la detención de los condenados, quienes recién entonces comenzaron a cumplir con la sentencia, según consignó la agencia Télam.
A los pocos meses, los hermanos Rubén "La Chancha" Ale y Ángel "Mono" Ale, a quienes Trimarco siempre vinculó con la desaparición de su hija, fueron detenidos junto a otras cuatro personas en una causa por lavado de activos que investigaba el juez federal Fernando Poviña, impulsada por la Unidad de Investigación Financiera a partir de las denuncias realizadas.
En abril de 2018, los hermanos Ale fueron condenados a 10 años de prisión por ser considerados los jefes de una asociación ilícita, dedicada al delito de lavado de activos, mientras María Jesús Rivero recibió una pena de 6 años.
Caso Marita Verón: ¿qué se sabe de la joven secuestrada?
Al día de hoy, Marita sigue sin aparecer. Susana Trimarco todavía sigue buscando a su hija y el caso se convirtió en un símbolo de la lucha contra la trata de personas. Tras años de sufrir amenazas y periplos judiciales, el 19 de octubre de 2007, creó la Fundación "María de los Ángeles" que brinda asistencia integral a las víctimas, recibe denuncias y ofrece contención y asesoramiento a familiares.
El año pasado, la Justicia Federal de Tucumán imputó al secretario general de la Asociación del Personal Jerárquico del Agua y la Energía (Apjae), Norberto Manzano, y de su par en Tucumán, Carlos Alberto Rojas, por encubrimiento y ser sospechosos de ocultar u omitir la existencia de una carpeta que contenía fotos del cuerpo de Marita.
Al cumplirse 22 años del secuestro de Marita Verón, Trimarco le escribió una nueva carta. “Mi querida hija: hoy tu luz sigue brillando en cada rincón de nuestros corazones. Tu madre, tu hermano y tu hija llevamos el peso de tu ausencia con la certeza de que tu amor nos sostiene desde algún lugar más allá de nuestras miradas”, posteó en sus redes junto a varias imágenes de ella y su hija, en forma de collage.