París, su hijo, era un adolescente brillante que tenía notas muy buenas en la escuela. Ese día, había convencido a la niñera de que podía irse a su casa tranquila porque su madre estaba en camino. Sin su presencia, París llevó a cabo su plan. Primero ingresó a la habitación de su hermana para golpearla, violarla, asfixiarla, y después la mató de 17 puñaladas con un cuchillo que agarró de la cocina.
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En 2007, Paris apuñaló 17 veces a su hermana Ella en su casa de Texas.
Ya con su hermana muerta, llamó por teléfono a un amigo, con quien conversó con mucha tranquilidad sobre distintos temas durante seis minutos. Después, se comunicó con la policía con una mentira. Les dijo que su hermana se estaba muriendo y que no reaccionaba a sus maniobras de reanimación.
"Alucinaciones demoníacas"
Después, ante los investigadores, París confesó el crimen y reconoció haber sufrido "alucinaciones demoníacas". Pero luego se desdijo, se llenó de contradicciones y contó una verdad mucho más cruel. Aseguró que su plan original era también matar a su madre cuando volviera a su casa.
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París confesó el crimen y reconoció haber sufrido "alucinaciones demoníacas".
París no mostró jamás arrepentimiento. Incluso dos años después del crimen, le llegó a confesar a su madre la cruda realidad. Su accionar era con el fin de que ella sufriera y por esa razón prefirió dejarla viva, ya que de ese modo tenía que cargar con ese peso.
“Ese fue el final de la vida que yo conocía"
Charity Lee contó su historia a la BBC. Según su relato, luego de la muerte de su hija “todo dejó de tener sentido''. Y agregó: “Ese fue el final de la vida que yo conocía".
"Se dio cuenta de que si me mataba, yo sufriría por 10 o 15 minutos, pero si me dejaba viva (sin Ella), sufriría por el resto de mi vida", llegó a contar Charity.
Cómo es la vida de París hoy
París tiene hoy 27 años y continúa cumpliendo su sentencia de 40 años de prisión, el máximo para un asesino juvenil en Texas. Su madre explicó en un documental estrenado por el canal Discovery cómo hizo para convivir con el dolor de la muerte de su hija y cómo aprender a perdonar a su hijo, al que los psiquiatras que lo visitaron en la cárcel lo describieron como un sociópata, que muestra un comportamiento antisocial y carece de un sentimiento de responsabilidad moral por sus acciones.
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De haber sido mayor de edad, Paris habría enfrentado la pena de muerte.
Al hablar para el documental de TV, París fue categórico: "No estoy enfermo ni sufro ninguna enfermedad mental. Tampoco había ninguna predisposición para lo que ocurrió. Yo elegí mi crimen y me hago completamente responsable", dijo.
A pesar de esa frialdad a la hora de contar su asesinato, Charity decidió no abandonar a su hijo y lo sigue visitando en la cárcel, donde ella cree que debe estar. "Lo he perdonado por lo que hizo, pero es un proceso permanente. Si estuviera libre, creo que me daría miedo lo que pudiera hacer".
El día de la muerte de Ella, Charity recuerda lo siguiente: "Ese día Paris estaba bravo conmigo; tenía 13 años, era normal que a veces estuviera bravo conmigo. Recuerdo muy bien que me le acerqué y le dije: 'Tú sabes que yo te quiero. Hemos pasado por cosas peores y esta también la vamos a superar'. Y me fui a trabajar".
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"Yo nunca, nunca, en ningún momento he dejado de amar a mi hijo".
"Cuando oí que Ella estaba muerta sentí que me quebraba en billones de pedazos. Cuando me enteré que el asesino era Paris fue como si alguien tomara esos pedazos y los quebrara otra vez. Al final de esa noche estaba tan despedazada que nunca pensé que fuera a poder encontrar esos pedazos para volverme a reconstruir. Perdí 15 kilos en 13 días. Empecé a tartamudear. Quería morirme pero no podía porque tenía a Paris. Yo nunca, nunca, en ningún momento he dejado de amar a mi hijo".
En 2013, seis años después de perder a Ella, Charity quedó embarazada y tuvo a su tercer hijo al que llamó Fénix. Además, Charity creó una Fundación llamada ELLA, en memoria de su hija y también un acrónimo de Empathy, Love, Lessons, Action (Empatía, Amor, Lecciones y Acción) para ayudar a víctimas de crímenes violentos, como también a los afectados por enfermedades mentales y a las familias a lidiar con el sistema judicial. "Me ayudó a dirigir mi furia hacia otro lugar que no fuera mi hijo".
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Charity fundó una organización llamada Fundación ELLA para ayudar a víctimas de crímenes violentos.
París continúa en prisión en Texas. A veces Charity lo visita y otras habla por teléfono. Entre tantas inquietudes que están en la cabeza de Charity, hay una que no la deja en paz. A París es posible que lo liberen en el año 2047. "Me da miedo. Él no va a cambiar; él no ha cambiado desde que tenía 13 años. Para ser honesta, espero que París tenga que cumplir toda su sentencia para que mi hijo Fénix crezca tan grande y fuerte como sea posible".