El caníbal japonés

Mató a su compañera de la universidad, se dedicó a comer su cuerpo y luego lo tiró a un lago

Issei Sagawa siempre pensó en probar carne humana y no paró hasta conseguirlo. "Mi gesto fue un acto de amor", llegó a declarar ante el tribunal. Cuál fue la insólita condena que recibió.
Mató a su compañera de la universidad, se dedicó a comer su cuerpo y luego lo tiró a un lago

Cuando Issei Sagawa era chico, la idea de probar carne humana siempre le dio vueltas por su cabeza. Y fue en 1981 cuando cumplió con su deseo: asesinó a una compañera de la Universidad y durante dos días se alimentó de su cadáver con mucho placer y excesiva tranquilidad. Una historia macabra y truculenta.

La víctima fue Renée Hartevelt, una holandesa de 25 años que le daba a Sagawa clases de alemán. Además, los dos estudiaban literatura comparada en la Universidad de La Sarbona, en París, donde ocurrió el crimen.

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Issei Sagawa fue a la cárcel solo dos años y luego estuvo en todos los programas de televisión

Issei Sagawa fue a la cárcel solo dos años y luego estuvo en todos los programas de televisión

La Justicia francesa sólo le dio una condena de dos años de prisión a Sagawa y después le llegó el momento de ser extraditado a Japón, su país natal. Sin embargo, por falta de pruebas, fue absuelto. Sí, como leyeron. El juez consideró que un estado de demencia había invadido a Sagawa a la hora de asesinar a su compañera de estudios, violar su cuerpo sin vida y comer del mismo durante más de 48 horas.

Se convierte en estrella mediática

Sagawa fue un personaje oscuro, lleno de contradicciones y con el paso de los años se convirtió en una celebridad en Japón, quizás impulsado por la perversa curiosidad de un público ansioso por querer saber todo del crimen. Eso lo llevó a ser protagonista de documentales, revistas, spot publicitarios y programas de televisión. En todos los espacios se recreaba el crimen desde diferentes perspectivas.

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Sagawa llegó a convertirse en una celebridad de Japón. Todo lo contaba con mucha calma.

Sagawa llegó a convertirse en una celebridad de Japón. Todo lo contaba con mucha calma.

Sagawa siempre eligió manejarse con total impunidad. Su asesinato se convirtió en uno de los primeros casos registrados de canibalismo e incluso llegaron a apodarlo el “padrino del canibalismo” y a él le apasionaba hablar de eso. Contaba todo con mucha calma y con muchos detalles.

“Me pregunté si podría comerla”

Sagawa siempre fue consciente de su deseo y en su mente todo lo construyó para llevarlo a la acción. “Cuando me encontré a esta mujer en la calle, me pregunté si podría comerla”, dijo en referencia a Renée Hartevelt.

Antes del asesinato, sus macabras fantasías ya las realizaba con distintas mujeres que él les pagaba por sexo. “Le metía la hoja de un cuchillo en la garganta y fingía que iba a matarla. Después, dejaba que ella hiciera lo mismo conmigo. Jugaba con ella a un juego perverso. Fue un primer paso hacia lo inevitable”, explicó durante el juicio.

Renée Hartevelt, su víctima

Renée Hartevelt hablaba a la perfección tres idiomas y Sagawa la admiraba por eso. La única forma de pasar tiempo con ella era contratarla como profesora particular de alemán. El arte, la literatura y la poesía eran pasiones que los dos tenían en común. Sagawa intentó conquistarla con varios recursos: la invitó a conciertos, exposiciones, conferencias y hasta le escribió cartas de amor. Nunca fue correspondido por Renée, quien siempre lo vio como un amigo.

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Renée Hartevelt fue la víctima de Issei Sagawa y asesinada en esta habitación.

Renée Hartevelt fue la víctima de Issei Sagawa y asesinada en esta habitación.

“Los hechos sucedieron poco a poco. Una de las primeras veces que Renée vino al apartamento, yo me hice con un revólver y traté de golpearla por la espalda. Ella no se daba cuenta de nada. Estaba ya a unos milímetros de su cuerpo, presto a descargarle un culatazo mortal, cuando de repente se dio la vuelta y me sonrió. No tuve el coraje de seguir hacia adelante con mi propósito”, relató durante el juicio el homicida.

El día del macabro asesinato

El 11 de junio de 1981, Renée subió a la casa de Sagawa para ayudarlo con unas traducciones y recitar poemas en alemán. Pero Sagawa ya lo tenía todo pensado. La chica jamás sospechó que su compañero de la universidad era un enfermo asesino caníbal.

“Primero intenté besarla, como ya había hecho otras veces. Renée empezó a retroceder. Le hablé de mi adoración por ella y del amor que sentía, y ella siguió resistiéndose”.

En ese momento, Sagawa fingió que estaba buscando una botella de vino en la cocina para relajar la situación y continuar con otras traducciones, pero apareció con un rifle calibre 22 que tenía escondido en el placard.

El relato de Sagawa

“Mientras ella leía de espaldas a mí, sentada frente a mi escritorio, agarré la escopeta. Estaba realmente asustado pero apreté el gatillo. De repente, se quedó en silencio. Primero, cayó sobre el escritorio. Después, se desplomó hacia el suelo junto con la silla en la que estaba sentada”, fue el crudo relato de Sagawa, que se fascinó por su víctima. La escena se convirtió una verdadera pesadilla.

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“¿Por qué está prohibido comer carne humana?”, llegó a preguntarse durante  el juicio el caníbal japonés.

“¿Por qué está prohibido comer carne humana?”, llegó a preguntarse durante el juicio el caníbal japonés.

“La tentación fue para mí demasiado fuerte. No supe resistir”, declaró. “La desnudé y abusé de su cuerpo. Después comencé a cortarla a trozos. En aquel momento pensaba que era la mejor manera de esconder su cadáver y de sacarlo de mi casa. Mientras cortaba aquel cuerpo con un cuchillo eléctrico, yo no era Issei, era un médico. No era un médico, era un diablo. Cortaba y fotografiaba”, continuó.

El asesinato tuvo una insólita justificación: “Mi gesto fue un acto de amor”, llegó a declarar ante el tribunal.

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Sagawa en París, la ciudad donde se fascinó por su víctima y no paró hasta matarla.

Sagawa en París, la ciudad donde se fascinó por su víctima y no paró hasta matarla.

Y siguió con su relato: “Como un autómata, empecé a probar con los labios algunos pequeños trozos que ya había separado del resto. Este impulso era más fuerte que yo. Una vez terminé el descuartizamiento, agarré unas partes y las metí en la heladera, y otras las llevé a la cocina y me las freí. Les puse sal y pimienta. Descubrí que tenía un sabor agradable, dulce y delicado”, relató. Y agregó: “Nunca pude pensar que esto fuera tan exquisito”.

Se alimentó del cadáver y después lo metió en una valija

Luego de varios días de estar alimentándose del cadáver de su compañera, Sagawa decidió deshacerse del cuerpo por miedo a ser descubierto. Para ello utilizó dos valijas grandes, llamó a un taxi y le indicó a qué zona tenían que ir de las afueras de París. El Bosque de Bolonia fue el lugar elegido, una geografía con mucha vegetación y con un lago grande, donde finalmente arrojaría el tétrico equipaje.

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El momento de la detención de Issei Sagawa.

El momento de la detención de Issei Sagawa.

Sin embargo, debido a la poca profundidad de las aguas, unos chicos que recorrían el lugar encontraron las valijas y les llamó la atención. Llamaron a la Policía y avisaron que de ese equipaje sobresalía una mano y un pie. La noticia llegó a los medios de comunicación y el taxista que trasladó a Sagawa esa noche fue a la comisaría a contarlo todo. Gracias a su testimonio y a la descripción del sospechoso, Sagawa fue detenido y puesto a disposición judicial.

Las perturbadoras declaraciones ante el juez

Una vez delante del juez, Sagawa confesó con perturbadora tranquilidad el crimen y jamás dio muestras de arrepentimiento, él aseguró haber disfrutado alimentándose de Renée. Y ahí no terminó todo, se dio el gusto de invitar a los efectivos a que fueran a observar su heladera.

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De no creer. Issei Sagawa en plena publicidad de la televisión japonesa.

De no creer. Issei Sagawa en plena publicidad de la televisión japonesa.

“Desde hacía tiempo tenía ganas de comérmela. Muy frecuentemente tuve ganas de comer carne humana, y esto desde hace ya mucho tiempo. En varias ocasiones, cuando hacía el amor, me daban ganas de comerme a la mujer que estaba conmigo”, describió ante el juez.

“¿Por qué está prohibido comer carne humana?”, fue el interrogante que siempre se apoderó de su mente. Pasaron 40 años y muchos todavía se siguen preguntando en qué estaba pensando la Justicia para dejar libre a un asesino de estas características.

Ahora Issei Sagawa tiene 72 años y en 2013 sufrió un infarto cerebral que dañó su sistema nervioso. Está en una silla de ruedas y vive en las afueras de Tokio con su hermano, quien lo cuida y alimenta todos los días.

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