“Cuando Magdalena y mi hermano (Cristian, padre de Lucio) deciden separarse, él estaba en Luján y ella decidió irse a Santa Rosa. Entonces Magdalena empieza a ir y venir desde Santa Rosa a General Pico, dejaba al nene tres o cuatro días, y ahí él se quedaba con nosotros o con los abuelos”, recordó. “Lucio no tenía un hogar fijo”, subrayó.
En ese sentido, agregó "la verdad que llegar a este nivel de agresión y lo que cometieron jamás los pensamos. Yo he hablado con amigas de ella, nosotros teníamos contacto por Lucio, y todos están sorprendidos de cambio que tuvo Magdalena. Las personas cercanas a ella no pueden creer lo que ha pasado".
"No quiero hacer culpable a nadie. Por más que crea que alguien te puede influenciar, uno tiene valores y un propio pensamiento, sea quien sea no te lo va a poder modificar entonces a la hora de declararse culpable cada una tiene su culpa", finalizó el tío de Lucio.
Según Maximiliano, el nene “fue víctima de un crimen de odio, por enojo de la madre contra nosotros, contra mi hermano”. Y añadió: “Cuando Lucio venía a pico, una de las cosas que ella le pedía a Cristian era que no nos viera a nosotros”.