EN PLENO JUICIO

El video del brutal cara a cara entre la mamá de Catalina Gutiérrez y Néstor Soto: "Mirame a los ojos..."

Eleonora Vollenweider enfrentó cara a cara al acusado de asesinar a su hija, Catalina Gutiérrez. En medio del juicio, con la voz quebrada por el dolor, expresó su sufrimiento y la devastación que dejó la tragedia en su familia.

El video del brutal cara a cara entre la mamá de Catalina Gutiérrez y Néstor Soto: Mirame a los ojos...

Durante su declaración ante el Tribunal de la Cámara Undécima del Crimen de Córdoba, Eleonora Vollenweider describió el vacío que dejó la muerte de su hija: "Me sobra un lugar en la mesa, me sobra una cama, me sobra un lugar en el auto y me sobra todo el amor que tengo que no puedo darle a Catalina. La extraño y su ausencia es durísima”, expresó conmovida.

Su testimonio estuvo cargado de dolor e indignación. Dirigiéndose al acusado, Néstor Soto, pronunció palabras contundentes: “No solo mataste a Catalina, me mataste a mí, a Marcelo y a Lucía. Mataste proyectos y futuro. Vos como nadie conocías a Catalina, sabías lo que te quería”.

Un cara a cara marcado por la ausencia de arrepentimiento

En un momento clave del juicio, Eleonora pidió dirigirse directamente a Néstor Soto, quien está acusado de haber asesinado a su hija. Con la mirada firme, le exigió que la mirara, pero él mantuvo la cabeza baja.

"Me gustaría que me miraras, Néstor. Mírame. No te voy a volver a ver, lamento tanto el día que Catalina te conoció”, le dijo, conteniendo el llanto. Y agregó una frase desgarradora: “Te escucho decir que estás en una celda, que tu vida era perfecta… ¿Sabés dónde está Catalina? En un cajón. Ahí está mi hija por culpa tuya”.

Eleonora también expresó un sentimiento con el que muchas madres se identificaron: la culpa. "Estaba tan preocupada de que sean chicas sanas, comprometidas, que nunca les enseñé a cuidarse de un amigo. No sé si es culpa mía", confesó, dejando en evidencia el peso del dolor que lleva sobre sus hombros.

Con su testimonio, la madre de Catalina no solo buscó justicia, sino que también dejó una advertencia a la sociedad sobre los peligros que pueden acechar en los lugares menos esperados.

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