"Me gustaría que me miraras, Néstor. Mírame. No te voy a volver a ver, lamento tanto el día que Catalina te conoció”, le dijo, conteniendo el llanto. Y agregó una frase desgarradora: “Te escucho decir que estás en una celda, que tu vida era perfecta… ¿Sabés dónde está Catalina? En un cajón. Ahí está mi hija por culpa tuya”.
Eleonora también expresó un sentimiento con el que muchas madres se identificaron: la culpa. "Estaba tan preocupada de que sean chicas sanas, comprometidas, que nunca les enseñé a cuidarse de un amigo. No sé si es culpa mía", confesó, dejando en evidencia el peso del dolor que lleva sobre sus hombros.
Con su testimonio, la madre de Catalina no solo buscó justicia, sino que también dejó una advertencia a la sociedad sobre los peligros que pueden acechar en los lugares menos esperados.