La desesperación se convirtió en terror. La policía comenzó a rastrear los dispositivos móviles y descubrió que la última señal provenía de la propiedad de Todd Kohlhepp. Con una orden de allanamiento, los agentes ingresaron al lugar el 3 de noviembre de 2016.
Lo que encontraron fue una escena de horror.
"Estaba encadenada como un perro"
Dentro del contenedor de metal, Kala estaba inmovilizada con cadenas pesadas y signos evidentes de desnutrición y trauma. Al ser rescatada, con una frialdad estremecedora, contó lo que había vivido.
Su captor había disparado tres veces en el pecho a Charlie Carver apenas llegaron a la propiedad. Luego, envolvió su cuerpo en una lona y lo enterró en el terreno. “Nunca lo volví a ver. Él decía que estaba muerto y enterrado. Dijo que había varios cuerpos afuera…”, relató Kala.
Desde ese momento, ella quedó prisionera en el contenedor, donde durante dos meses sufrió abusos constantes. Kohlhepp la sacaba cada día, la sometía y la devolvía a la oscuridad. “Solo vales lo que me sirvas para mi placer”, le repetía su captor.
El sheriff del condado de Spartanburg, Chuck Wright, fue contundente:
“Estaba encadenada como un perro”.
El horror de su historia era solo la punta del iceberg.
Un asesino en serie escondido a plena vista
El arresto de Kohlhepp reveló una escalofriante verdad: no era un simple secuestrador, sino un asesino en serie.
Confesó haber matado al menos a siete personas, aunque insinuó que sus crímenes podrían ser muchos más. Entre sus víctimas estaban cuatro empleados de una tienda de motocicletas, asesinados en 2003 tras una discusión. En 2015, también ejecutó a una pareja, Johnny y Meagan Coxie, con la misma estrategia que usó con Kala y Charlie: una oferta de trabajo falsa.
Pero su mente perturbada no se limitaba a los asesinatos. Dejó rastros de su psicopatía en el lugar menos esperado: reseñas en Amazon.