Según relató, puede moverse dentro de la ciudad, aunque evita hacerlo por temor a posibles represalias.
El video que desató el escándalo
El conflicto comenzó dentro de un bar de la ciudad brasileña, cuando la joven y sus amigas discutieron con empleados del lugar por el cobro de la cuenta. “En un inicio es donde nos cobran unos consumos de más en el bar. Yo le decía a una amiga que nos estaban robando”, contó.
De acuerdo con su versión, la situación comenzó a escalar rápidamente y terminó trasladándose a la calle. “Ellos se nos burlaban, se reían, y todo empezó a ponerse tenso”, relató.
La abogada sostuvo que el episodio que quedó registrado en el video ocurrió minutos después, cuando el grupo ya se retiraba del lugar: “Reaccioné de la peor forma posible”
Páez explicó que el gesto que derivó en la denuncia fue una reacción impulsiva durante una discusión que venía escalando desde el interior del bar. “Escuché que me gritaban algo y cuando me doy vuelta veo que un hombre se estaba tocando los genitales. Reaccioné de la peor forma posible”, aseguró.
Ese momento quedó filmado por una persona del lugar y el video se viralizó rápidamente en redes sociales. “Fue la peor reacción de mi vida. Me arrepiento muchísimo”, afirmó.
La reacción de sus amigas
La abogada también contó que una de sus amigas intentó frenar la situación y evitar que el conflicto siguiera escalando. “Cuando escuchó el grito me empujó para que siguiéramos caminando, como diciendo ‘ya está, terminemos con esto’”, explicó.
Según relató, cuando llegaron al departamento donde se alojaban su amiga le advirtió sobre el riesgo que habían corrido. “Me dijo: ‘Estamos en otro país, podrían habernos seguido o hecho algo’. Y tenía razón”, reconoció.
Después del episodio, las jóvenes regresaron caminando al departamento donde se hospedaban. El video del gesto racista, sin embargo, ya había comenzado a circular.
Según Páez, fue el propio empleado del bar quien lo publicó en redes. “Nosotras llegamos al departamento y no dimensionamos lo que había pasado. Pensábamos que había sido una discusión más”, contó. Incluso al día siguiente siguieron con su rutina de vacaciones. “Nos levantamos y fuimos a la playa como si nada”, relató.
La notificación que llegó por WhatsApp
El momento en que entendió la gravedad del caso llegó cuando recibió un mensaje inesperado. “Me llegó una notificación por WhatsApp pidiéndome datos sobre dónde estaba hospedada y cuándo salía mi vuelo”, explicó.
Al principio creyó que se trataba de un intento de estafa. “Me parecía falsa porque no tenía firmas ni detalles legales”, señaló.
Ante la duda, decidió ir personalmente a una comisaría. “Fui a la comisaría de Rocinha y ahí me dijeron que sí, que era real y que no podía salir del país”, recordó.
Para ese momento, el video ya circulaba masivamente en redes sociales y medios brasileños. “Cuando salí de la comisaría el video ya estaba difundido por todos lados”, contó. La repercusión también generó una ola de mensajes intimidatorios.
“Recibí muchísimas amenazas”, aseguró y según relató, el impacto emocional fue inmediato. “Me agarró una crisis de angustia muy grande”, explicó.
El riesgo de ir a prisión
Durante la entrevista también participó su nueva abogada, la letrada brasileña Carla Junqueira, quien explicó la situación legal del caso. Según la defensa, la fiscalía intenta imputarle tres hechos distintos de injuria racial para que las penas se acumulen.
“Lo que intenta la fiscalía es hacer un concurso de delitos para sumar penas”, explicó Junqueira. Sin embargo, la abogada sostiene que no existen pruebas de otros hechos dentro del bar, más allá del gesto que quedó registrado en el video.
“No hay pruebas sobre ningún otro delito que no sea el exabrupto que tuvo afuera del bar”, afirmó. Además, la estrategia de la defensa intentará demostrar que el gesto fue una reacción impulsiva en medio de un conflicto.
Según explicó Junqueira, podría tratarse de una reacción bajo emoción violenta, lo que podría funcionar como atenuante en una eventual condena. “Todo lo que es un delito cometido bajo una fuerte emoción violenta se presume que no fue premeditado”, explicó.
“Si tengo que hacer campañas antirracismo toda la vida, lo voy a hacer”
Durante la entrevista, Páez reiteró que no intenta justificar lo ocurrido. “Sé que lo que hice fue horrible”, afirmó. También aseguró que está dispuesta a realizar acciones de reparación.
“Si tengo que hacer campañas antirracismo toda la vida para concientizar a la gente, lo voy a hacer”, sostuvo. El proceso judicial continuará en Brasil mientras la abogada argentina permanece en Río de Janeiro bajo medidas restrictivas y a la espera de la evolución del expediente.