El caso despertó conmoción en el barrio. Vecinos y allegados sostienen que en la vivienda donde vivía Aralí se realizaban “fiestas negras” y que no era la primera vez que ocurrían hechos de esta naturaleza.
Maltrato, denuncias y un extraño incendio: conmoción en Córdoba por el crimen de Aralí
El cuerpo de Aralí fue hallado días atrás, cuando los bomberos voluntarios de la mencionada localidad fueron alertados por un incendio en una casa en la calle Caseros al 800. Una vez extinguidas las llamas, los efectivos encontraron los restos de la pequeña.
El caso dio un vuelco cuando el médico forense describió el asesinato como “aberrante”, y destacó que el cuerpo de Aralí presentaba graves heridas por el fuego, que, según las pericias, fue intencional y provocado después de su muerte.
"Es imposible ver la causa de muerte a simple vista", explicó el médico Mario Vignolo, debido al estado del cadáver. Según consignó el medio El Doce TV, el experto señaló que la niña había fallecido antes del incendio. "No habría respirado durante el proceso de carbonización, lo cual es sugestivo de que hubiera estado muerta ya", dijo.
Maltrato y denuncias: la dura vida de Aralí en Córdoba
La vida de Aralí Vivas estuvo marcada por condiciones de vulnerabilidad y denuncias de familiares sobre la situación que vivía en su hogar. Vecinas y amigas de la abuela de la niña relataron que, en varias ocasiones, la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) le había retirado la custodia a la madre, quien afrontaba problemas de adicción.
Sin embargo, la tenencia de los niños le fue restituida, a pesar de las protestas de los familiares y de los constantes reclamos en la comisaría local. "Ella nunca estuvo apta para tener a los niños", expresaron allegadas de la familia en una entrevista, y señalaron que el entorno de la madre era peligroso.
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En declaraciones a medios locales, vecinos recordaron situaciones alarmantes de violencia y abandono. Según una testigo, el hermano de Aralí llegó a decir que en su hogar "pasan cosas feas y no podemos hablar".
En la escuela de fútbol a la que asistían, los encargados notaron que Aralí se orinaba encima al momento de regresar a su casa. “Sentimos impotencia más que dolor, también bronca, porque sabíamos lo que pasaba y no pudimos hacer nada”, expresó días atrás Verónica, una vecina de Brinkmann.