El hecho que derivó en su muerte ocurrió cuando Troncoso y un cómplice intentaron asaltar a una pareja que circulaba en moto. Sin saberlo, la víctima era un policía bonaerense, que se identificó y repelió el ataque. Tras un intercambio de disparos, el joven murió y su acompañante fue detenido.
Otro velatorio con armas en Fuerte Apache
Horas después, una escena similar se registró en el complejo habitacional Ejército de los Andes, conocido como Fuerte Apache. En el sector denominado nudo 13, amigos y familiares de otro delincuente abatido, conocido por los alias “Marito” o “Muela”, también realizaron disparos al aire durante el velorio.
Según testimonios, varias personas portaban armas 9 milímetros, en una despedida marcada por la violencia y la exhibición de poder de fuego en plena calle.
Un fenómeno que crece y preocupa
Estos episodios se dan en un contexto alarmante: según estadísticas oficiales de la provincia de Buenos Aires, durante 2025 se registraron 120 delincuentes muertos en enfrentamientos, muchos de ellos en intentos de robo frustrados por víctimas, en varios casos, efectivos de seguridad.
En paralelo, se contabilizaron 89 homicidios en ocasión de robo, lo que refleja el peso que tienen estos hechos dentro de los episodios de violencia letal. En total, tres de cada diez muertes violentas en territorio bonaerense están vinculadas a asaltos.
Además, el 16% de los homicidios corresponde a delincuentes abatidos, mientras que en seis de cada diez casos existía algún tipo de vínculo previo entre víctima y victimario, ya sea por conflictos personales o disputas entre bandas.
Los velatorios tumberos, con disparos y exhibición de armas, aparecen así como una manifestación cada vez más visible de esta violencia, que no solo se expresa en los enfrentamientos, sino también en la forma en que son despedidos quienes mueren en ese contexto.