“Te quedó pendiente subir la torta, amiga. Acá la subo yo por vos… Te quedó hermosa y te lo dije. Estabas tan feliz”, comenzó el posteo. La publicación no solo recordó la alegría de Magalí esa noche, sino también los sueños y miedos que ambas compartieron en sus conversaciones sobre el futuro.
“Hablamos tanto de emprender, de tus miedos, y yo te dije: ‘Si le metés, te va a ir bien’, y así fue. ¡Brillaste con cada una de tus tortas!”, expresó en otro fragmento. La amiga destacó lo fácil que era querer a Magalí y lo difícil que será seguir adelante sin ella.
Con un mensaje lleno de amor y nostalgia, finalizó: “Te amo con el alma, Magui. ¡Te voy a extrañar toda la vida! Danos fuerza y luz para seguir sin vos”. Este sentido homenaje evitó tocar directamente el tema del femicidio, centrándose en los momentos de felicidad compartidos.
Horas después del casamiento, el cuerpo de Magalí Vera fue hallado bajo el muelle del club Necopesca, en el río Quequén. Según las investigaciones preliminares, viajaba junto a Javier Cerfoglio, de 39 años, en un Honda Fit rojo. El vehículo terminó en el río, aunque Cerfoglio logró salir por sus propios medios.
El principal sospechoso fue trasladado al hospital municipal Emilio Ferreyra, donde confesó haber tenido una discusión con Magalí minutos antes del accidente. Las autoridades no descartan que la humedad en la calzada haya contribuido a la pérdida de control del vehículo, aunque se está investigando si el hecho fue intencional o si hubo otras circunstancias involucradas.
El caso de Magalí Vera ha despertado el dolor y la rabia de una sociedad que exige respuestas. Su femicidio resalta una problemática cada vez más alarmante en Argentina, donde los crímenes de género siguen siendo una constante.
Magalí no solo era una joven llena de sueños, sino también una figura querida en su comunidad, conocida por su calidez y determinación. Hoy, sus seres queridos recuerdan su sonrisa, su talento y la pasión que puso en cada uno de sus proyectos.
Mientras las autoridades avanzan en la investigación, la historia de Magalí se suma a una larga lista de mujeres que han sido víctimas de violencia de género. El caso está siendo seguido de cerca por la sociedad y los medios, quienes piden que se haga justicia para honrar su memoria.
El pastel de dos pisos que Magalí preparó para su amiga no solo representa un regalo de boda, sino también un símbolo de su bondad y su compromiso con quienes la rodeaban. Este gesto final ha sido destacado por quienes la conocían, como una prueba del impacto que tuvo en la vida de los demás.
La tragedia que envolvió su última noche es un recordatorio de la urgencia de combatir la violencia de género y de proteger a las mujeres, para que historias como la de Magalí no se repitan.