Su nombre apareció durante una investigación que comenzó con el análisis del teléfono de Cristian Ricardo Wilberger, detenido en otra causa por narcotráfico en la que se habían secuestrado aproximadamente 12 kilos de cocaína. En ese dispositivo, los investigadores encontraron conversaciones con contactos registrados como “Roger”, “Roger Doña”, “Roger nuevo” y “Jula”.
Los mensajes hacían referencia a operaciones de compraventa de estupefacientes, movimientos de camiones, entregas de dinero en pesos y dólares y coordinación de cargamentos.
A partir del cruce de comunicaciones, registros telefónicos y archivos de audio, el juzgado concluyó que los contactos identificados como Roger corresponderían a Macalopu Cafferata. La investigación también detectó similitudes entre su voz y su manera de hablar y las comunicaciones recuperadas del teléfono de Wilberger.
Para la Justicia, Roger habría sido quien tomaba las principales decisiones del negocio, mientras otros integrantes se ocupaban de los traslados, depósitos, vehículos y distribución de la mercadería. Durante un allanamiento en su vivienda de la calle Laguna 345, en la Ciudad de Buenos Aires, los investigadores secuestraron 175.100 dólares, dos armas con la numeración suprimida y vehículos de alta gama, entre ellos una Toyota SW4 y una Ford Raptor.
El operativo que permitió reconstruir la organización
Uno de los procedimientos más importantes se desarrolló entre el 5 y el 6 de octubre, cuando efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) seguían los movimientos de varios sospechosos. Los agentes detectaron una maniobra en un parador de la localidad de Lima, en el partido bonaerense de Zárate.
Allí, Erick Alexis Dávila García, señalado como chofer y colaborador de Yvan Nuñez Medina, llegó a bordo de una camioneta Dodge RAM Rampage que había salido de un domicilio vinculado con Macalopu Cafferata.
En el lugar se encontró con un camión Scania conducido por Héctor Darío Mansilla. Los investigadores observaron cómo ambos hombres trasladaban entre ocho y nueve bultos desde el camión hacia la camioneta.
Después del intercambio, Dávila García continuó su recorrido hasta una propiedad ubicada en Eduardo Wilde 2043, en La Reja, partido de Moreno. Horas más tarde, durante un allanamiento, los efectivos encontraron 255 paquetes de cocaína que pesaban aproximadamente 207 kilos.
El análisis de los teléfonos permitió detectar indicios de al menos otros cuatro movimientos similares. Por ese motivo, la resolución judicial estimó que la organización podría haber transportado cerca de una tonelada de cocaína en menos de 80 días.
Los supuestos integrantes de la organización narco. (Foto: Justicia federal)
Los seis sospechosos y el rol que habría tenido cada uno en la banda
La investigación federal identificó a seis hombres que, según la hipótesis judicial, cumplían funciones complementarias dentro de la organización.
- Pablo Daniel Macalopu Cafferata, alias “Roger” o “Cody”: señalado como el presunto organizador. Habría impartido directivas, coordinado operaciones de narcotráfico y ejercido autoridad sobre otros integrantes.
- Yvan Nuñez Medina: considerado uno de los principales colaboradores de Roger. Estaría vinculado con la logística y el traslado de cargamentos. En su domicilio de la avenida Scalabrini Ortiz, en la Ciudad de Buenos Aires, se encontraron distintas cantidades de cocaína.
- Erick Alexis Dávila García: identificado como chofer y colaborador de Nuñez Medina. Habría participado del traslado de los bultos desde el parador de Lima hasta el depósito de La Reja.
- Daniel Tello Chacón: estaba en la propiedad donde se encontraron los 207 kilos de cocaína. Para los investigadores, habría cumplido funciones de almacenamiento y custodia. En su teléfono se recuperó un video vinculado al triple crimen.
- Daniel Alcázar Curotto, alias “Pellejo” o “Figura”: habría intervenido en movimientos de mercadería, entregas de dinero y traslados de cajas y mochilas. Los investigadores descartaron que fuera la persona que utilizaba el alias Roger.
- Héctor Darío Mansilla: camionero señalado como parte de la cadena de abastecimiento. Utilizaba la aplicación Zangi bajo el alias “El Negro Villarreal” y habría coordinado movimientos directamente con Macalopu Cafferata.
Lara Gutiérrez, Brenda Loreley del Castillo y Morena Verdi, las vícitmas. (Foto: archivo)
El video del triple crimen que podría revelar quién dio las órdenes
Una de las pruebas más importantes para establecer la posible relación entre la organización narco y el triple crimen de Florencio Varela surgió del teléfono celular de Daniel Tello Chacón. Durante las pericias, los investigadores recuperaron una filmación enviada el 24 de septiembre, a las 3.28 de la madrugada, mediante la aplicación de mensajería Zangi.
Las imágenes registran un ataque de extrema violencia contra una joven que, de acuerdo con las características físicas, la vestimenta y el lugar donde ocurrió el hecho, sería Lara Gutiérrez. En el video aparecen cuatro hombres que agreden a la víctima, también se escucha a una persona que la interroga, la amenaza y da instrucciones a los presentes. Según la resolución judicial, la joven identifica a esa persona como “Roger”.
Entre las frases atribuidas a esa voz se encuentran amenazas como “Te voy a enseñar”, “Subestimaron a los peruanos” y “Te vuelo dedo por dedo”. Para los investigadores, quien habla sería Macalopu Cafferata, mientras que uno de los hombres que habría respondido a sus órdenes sería Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”.
Durante el análisis del teléfono atribuido a Roger, los peritos identificaron un intercambio mediante Zangi con una persona agendada como “Hermana”. Según la resolución, entre las 3.13 y las 3.25 del 24 de septiembre, Macalopu Cafferata habría solicitado que le enviaran fragmentos de la filmación del ataque.
En particular, pidió las imágenes correspondientes a una de las agresiones sufridas por la víctima. La mujer que habría enviado el material le advirtió: “Borralos, no los guardes”.
Tras analizar las pruebas reunidas, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado dispuso el procesamiento con prisión preventiva de los seis sospechosos por su presunta participación en maniobras de tráfico de estupefacientes. A Macalopu Cafferata se le atribuyó el rol de organizador de la estructura, mientras que los otros cinco imputados fueron procesados como coautores, de acuerdo con las funciones que les asignó la investigación.